SENSIBILIDAD INTERIOR
(I)
Por Haruchika Noguchi
Traducción: Luis Crespo
No hace mucho una mujer estuvo al borde de la muerte como resultado de inhalar un gas
venenoso. Tras ser reanimada comentó, “Nunca he tenido una experiencia tan placentera. Si
uno puede morir así, la muerte es un acto de alivio físico. Pero cuando mi respiración retornó,
de repente, y todo volvió de golpe, fue muy difícil. Si vivir es tan duro, pensé, no quiero vivir.”
Estar en un estado de plena sensación de bienestar físico no es distinto a estar muerto. El
final del camino en la búsqueda del total bienestar físico es la muerte. Si uno tiene algo mal
en su interior pero es incapaz de sentirlo, se debe a que el cuerpo se ha embotado. El
sufrimiento es el resultado de estimular en el interior del cuerpo su lucha por vivir. Es
absurdo pensar en términos de detener el dolor a fin de conseguir alivio físico; el
sufrimiento es algo natural y, debido a que se sufre, uno sabe que está vivo.
Cuando uno practica katsugen o aplica yuki, la sensibilidad se reactiva gradualmente.
Entonces uno vuelve a ser capaz de sentir hasta la más ligera anomalía en su interior.
Cuando se hace yuki sobre una zona dolorida, el dolor desaparece gradualmente,
moviéndose la mano de la persona que hace yuki hacia otra zona [del receptor] de un modo
natural, surgiendo una nueva sensación. Suele suceder que una zona que nos dolió hace
varios años vuelva a hacerlo del modo en que lo hacía al principio. Esto se debe a que el
cuerpo ha recuperado su sensibilidad y se ha vuelto capaz de sentir de nuevo. Cuando
uno es capaz de volver a sentir algo que anteriormente era incapaz es un progreso. Si
uno es capaz de coger un catarro estará corrigiendo de ese modo una fatiga parcial. Pero si
no se coge el catarro la fatiga continuará durante largo tiempo.
Poner el cuerpo en un estado ordenado (seitai) significa que la sensibilidad dentro del cuerpo
se ha restablecido, y el hecho de que el cuerpo se haya dirigido hacia la vida muestra que se
está recuperando. Aún así hay personas que se han atado al peso de las enfermedades
y no están preparadas mentalmente para dar la bienvenida a un nuevo sentimiento de
que no hay nada malo por tenerlas.
Incluso un bebé puede escuchar sonidos. Cuando escucha, tiene sentimientos que se
armonizan con lo que está oyendo. Cuando un adulto escucha una pieza musical varias
veces siente una mayor variedad de cosas entre el sonido. Y un niño también, cuando
escucha música durante un rato, marca el ritmo con sus manos, sintiendo la melodía; cada
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niño desarrolla así su propia manera de sentir. Recientemente me han hecho escuchar unas
cuantas veces la canción para niños “El pequeño pescadero”. Mi hija mayor la pone
constantemente. En cuanto entre en mi habitación me pide que se la ponga. Así pues la
época en la que yo escuchaba la música que me gustaba ha desaparecido y, con ello, mis
ganas de escuchar música. Cuando ahora pongo un disco siempre es algún tema como “El
pequeño pescadero” o “Los palillos [para comer]”.
Los niños aman realmente este tipo de cosas. Se debe a que el modo en que sienten es
distinto del nuestro. La gente suele creer que el escuchar un sonido tiene algo que ver la
sensibilidad del oído, pero en realidad nuestros oídos difieren de los micrófonos en que hay
una función que conecta lo que oímos con los procesos cerebrales. Sentimos los sonidos de
varias formas, como cuando escuchamos una melodía que es encantadora o feliz, o cuando
cierta pieza musical tiene una atmósfera de tristeza. Si uno escucha un simple golpe sobre
un gran tambor como música, lo que percibe no es el simple golpe. El hecho de escucharlo
implica hacer que trabaje el oído y sentir el significado que subyace dentro del sonido.
Y en lo concerniente a los ojos, no llamamos visión a la simple habilidad de ver. Hay algo
más profundo que conecta la facultad de ver con el cerebro, así reconocer a alguien como la
persona que nos encontramos hace tiempo, o a una persona que no nos gusta, o a una
persona de gesto adusto, no es tan sólo una simple cuestión de ver sino de distinguir con lo
que podríamos llamar otro ojo. Entre los ojos existe otro ojo. Y entre los oídos existe otro
oído. Y no tan sólo uno – la cosa sería simple si fuese así – sino que puede haber dos, tres,
cinco o varias docenas de oídos, y mediante ellos los sonidos llegan a la cabeza.
A esto se debe que nuestros oídos sean capaces de oír. Se puede decir que uno puede ver
porque tiene ojos o que puede oír porque tiene oídos, pero no se habrá abordado la cuestión
de las propiedades internas del cuerpo. Por que, además de los sentidos que perciben lo que
es externo al cuerpo, está la manera interior de sentir. Nuestro cuerpo actúa en consonancia
con nuestro propio modo de sentir. Es por esto por lo que un niño pequeño puede oír los
regaños de su madre sin que pase por sus oídos. Como sabe que lo que oye es un regaño,
este no pasa por sus oídos. Y si la madre sigue y sigue regañando, cuando el niño desearía
que este fuese tan breve como fuese posible, no podrá aguantar más y deseará hacer lo
opuesto a lo que la madre le está diciendo que haga.
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SENSIBILIDAD INTERIOR
(II)
Por Haruchika Noguchi
Traducción: Luis Crespo
Tomemos los componentes del ruido aisladamente: este puede generar muchas impresiones
diferentes de acuerdo al estado de la sensibilidad interior. En ocasiones uno percibe un
sonido como ruidoso y otras como lo opuesto: que es algo alegre. A veces, más alta es la
voz de alguien, más alegre suena; en otras suena desagradable. De acuerdo a como
sentimos, cambia el cuerpo. Este es el punto más importante y el hecho de que el resto de
las personas no entiendan como se siente uno interiormente.
Si se ve una rama blanca y seca de árbol muerto en mitad de la noche, uno se dice a si
mismo” un fantasma”, y una sensación de frío recorre nuestra columna. O si se comete el
error de tomar un buzón de correos por un oso, la tensión resultante hace soltar adrenalina
en la corriente sanguínea y nos hace temblar de miedo. Si uno sale corriendo o la emprende
a golpes con el buzón hará que desaparezca el temblor, pero si no se hace ninguna de estas
cosas, uno continuará agitado y el corazón sufrirá palpitaciones debido a la adrenalina que el
propio cuerpo a liberado. Y aunque incluso uno se de cuenta de que no había fantasma u
oso alguno, el frío de la columna no desaparecerá ni se detendrá el temblequeo. La
sensibilidad interna ha percibido algo con una cierta forma y la reacción a esta forma
percibida se manifiesta en el cuerpo.
También sucede que hay personas que no miran la fiebre alta como una actividad por
la que se corrigen desajustes corporales y que tiemblan en la creencia de que están
enfermos, por ello su estado empeorará más de lo que debería. Si la sensibilidad interior
está estrechamente vinculada con el prejuicio de que tales cambios constituyen una
enfermedad, uno sentirá, meramente porque tiene algo de fiebre, que está sufriendo y
perderá el apetito. Y si entonces uno suprime más y más la actividad corporal para obtener
un alivio rápido, se volverá un cadáver viviente. Si no se está preparado mentalmente uno
toma una fiebre, que surge como una reacción anormal del cuerpo, como algo a temer.
En consecuencia, es importante reconocer como actúa realmente el cuerpo de alguien, y es
más importante de lo que se piensa el saber como se ha tomado la sensibilidad interior de
una persona lo que le ha pasado. A menos que se dirija su sensibilidad interior, lo que
es una reacción corporal genuina se convertirá en una enfermedad. La persona que
coge un resfriado puede pensar que su cuerpo se ha debilitado, pero desde nuestro punto de
vista es afortunado; creemos que su fiebre es un éxito, mientras que esa persona la puede
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temer. Pensamos que su dolor es un signo de recuperación en tanto que la persona puede
creer que se está sintiendo cada vez peor.
El problema estriba por tanto en como conseguir que esa persona vea las cosas en su fuero
interno del modo que pretendemos. Un compositor musical imagina una variedad de
melodías, timbres, etc, a fin de que la audiencia oiga lo que él desea expresar. Un director de
cine emplea un abanico de planos – primeros planos, generales, etc – para conseguir lo
mismo.
Si existe algún medio de dirigir esta sensibilidad interior entonces la persona se verá
bendecida por un dolor repentino y dará la bienvenida a una fiebre. Su cuerpo progresará en
armonía según se sienta la persona. El cuerpo será más fuerte que antes si recobra su
sensibilidad y sigue el camino natural del que he hablado; si un desajuste antiguo se
vuelve a sentir como tal será señal de que la recuperación ha comenzado. Pero si uno
no piensa de este modo y se dice a sí mismo” Ha vuelto el dolor, mi cuerpo se va a trastornar
de nuevo”, entonces se verá aprisionado por su propia sensibilidad interior y el cuerpo
seguirá a lo que dicte la sensibilidad.
Una vez que uno cambia la dirección en que su propia sensibilidad interior acepta las cosas,
una fiebre o un dolor es plenamente aceptado. Si la sensibilidad interior no se ve confundida
por ideas preconcebidas y es capaz de volverse sensible a lo que es real, surgirán
paralelamente las facultades de recuperación del cuerpo.
Esto mismo es válido con las cosas que se nos dicen que son perjudiciales para el cuerpo.
Todo el mundo supone que si deja de hacer las cosas que son malas para la salud tendrá el
cuerpo a salvo. En realidad, sin embargo, lo peor para la salud es la actitud mental por la que
uno supone que volverse saludable se consigue dejando de tomar sobre sí cargas y de hacer
lo que se consideran cosas perjudiciales para la salud, teniendo cuidado de uno mismo. Las
personas, una vez caen enfermas, piensan que deben meterse en la cama y permanecer en
reposo. Si se rompen una pierna permanecen en la cama con la pierna suspendida del techo.
Pero en tanto en cuanto hagan este tipo de cosas no surgirá la necesidad de recuperación en
el cuerpo debido a que los seres humanos se mueven en función de sus propias exigencias.
De modo que si uno actúa eliminando la exigencia de la recuperación –mimándose uno a sí
mismo, haciendo tan sólo lo que es bueno para uno mismo, estándose quieto, etc – y si no
se es capaz de sentir que es mal asunto comportarse de este modo, entonces su fuerza vital
se marchitará o se embotará. Pero la gente cree que se siente mejor a resultas de
embotar esta fuerza. La gran mayoría de la atención médica desarrollada últimamente
tiende a embotar esta fuerza pensando la gente que está [la medicina] siendo buena
con ellos.
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SENSIBILIDAD INTERIOR
(III)
Por Haruchika Noguchi
Traducción: Luis Crespo
Si no se explican las cosas con propiedad antes de enseñar katsugen undô o antes de
aplicar sôhô, las personas se sentirán ansiosas cuando surjan las reacciones puesto que
piensan del modo que he comentado. Tomemos el acto de vomitar, por ejemplo: hay que
pensar que este sólo sucede bien porque el estómago demanda limpiarse rápidamente bien
para liberar la corriente sanguínea de impurezas. El vómito es una actividad por la que el
propio estómago elimina aquellas cosas que no necesita. Cuando una mujer queda
embarazada tiene nauseas matutinas. Su vómito es una actividad que elimina aquellas cosas
que son perjudiciales para su cuerpo, pero dependiendo de cómo lo considere, esta actividad
puede llegar a ser una enfermedad. Cuando esta forma de pensar tiene mayor arraigo, la
gente puede llegar a pensar que es misterioso el hecho de que desaparezca una fiebre sin
tomar medicinas. El otro día escuche que una mujer había ido a Alemania con su marido. Allí
este desarrolló un dolor agudo de muelas acompañado con fiebre y ella le aplicó algo de
sôhô. Pronto mejoró y le bajó la temperatura. Algunos alemanes señalaron que era muy
extraño que le hubiese bajado la fiebre sin haber tomado medicinas. Me temo que soy algo
germánico en esta manera de ver a los seres humanos como objetos.
Ustedes estudian seitai y memorizan todo tipo de pequeños puntos del cuerpo tales como
aquellos puntos que cuando son presionados provocan una expansión del estómago o los
que paran el vómito del estómago pero, ¿pueden ustedes parar el dolor o el sufrimiento? El
vomitar cosas dañinas es algo natural, pero si se interfiere se puede conseguir que el cuerpo
llegue a vomitar incluso lo que le es beneficioso; también se da este tipo de actividad. Se
debe a que las funciones corporales están en armonía con el modo en que la sensibilidad
interior toma las cosas. Uno puede pensar que ha elegido el punto correcto para presionar,
pero antes uno debe ver como toma las cosas que se le están haciendo la persona a la que
se está tratando. Cuando uno está tratando realmente a alguien sin consideraciones, esta
persona puede pensar, “¡Dios mío, se lo está tomando realmente a pecho, debe ser algo
serio!” y más hace uno, más ansioso se vuelve [el paciente] Una vez aparece la ansiedad su
cuerpo actuará de acuerdo con la misma. O se puede intentar confortar a la persona
diciéndole “Aunque duele no hay nada de lo que preocuparse”. Pero puede tomar los
esfuerzos por persuadirle de esta forma: “Este es mi dolor, así que claro que no ocurre nada
según usted. Pero si le doliese a usted seguro que hacia incluso más aspavientos.”
Así pues es necesario saber en qué modo siente el corazón del otro y la tendencia de su
sensibilidad. Pero no podemos tocar el corazón del otro. No podemos abrirle y examinarlo.
Se pueden entender sus órganos internos diseccionándolos, pero no sabremos como siente
en su corazón.
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Aquellos de nosotros que seguimos el camino del seitai establecemos en qué modo piensa la
persona estudiando los puntos primero, segundo y tercero de su abdomen. De este modo
podemos determinar si la persona tiene una actitud vigorosa ante las cosas que le pasan o si
intenta mantenerse a distancia [de las mismas]. Alguien que ha perdido su energía física se
vuelve pasivo. Aquellos que no profundizan su respiración hasta el punto del abdomen que
denominamos tanden y que tan sólo respiran hasta la boca del estómago pueden expresarse
con vehemencia, pero en realidad se están evadiendo de las cosas [que les pasan] Hay
personas que malgastan su energía preguntándose sobre lo que los demás están pensando.
Esto se debe a que tan sólo llevan su respiración al nivel de la boca del estómago; si fuesen
capaces de profundizarla hasta el nivel del tanden, tomarían las cosas más vigorosamente.
Cosas como el tanden existen en tanto en cuanto estamos vivos, pero cuando la persona
muere, desaparecen. Por mucho que se examine un cuerpo muerto, no se podrán encontrar
cualidades tales como la fortaleza del tanden, la flexibilidad del cuerpo, el brillo de la piel y
los cambios del mismo. Debido a que no se pueden encontrar se dice de ellos con frecuencia
que no existen, pero en realidad, si uno tiene ansiedad la nota en la boca del estómago, si
está azorado se sonroja y si está aterrorizado el rostro se queda lívido. El que la cara se
ponga roja o amarilla sucede en casos extremos pero, incluso en los casos que no son
extremos, cambia el brillo de la cara.
El otro día alguien dijo que le había desaparecido algo, y las caras de las cuatro personas
que le rodeaban cambiaron al instante de color. Uno de ellos dijo que había cogido la cosa
por error, pero si realmente hubiese sido así, su cara no habría cambiado de color; su brillo
no habría cambiado. Así que no había duda alguna de que lo había cogido
intencionadamente. Y aunque el resto no tenían una implicación directa, podrían haber hecho
algo similar en cualquier otro momento. O puede ser que el brillo de sus rostros cambiase por
creer que estaban bajo sospecha. En el cómputo final los seres humanos son honestos por
naturaleza y se llevan francamente bien entre sí. Pero es porque no conocen el lenguaje
del cuerpo por lo que no se llevan bien entre sí.
A fin de escudriñar la mente de otro es necesario observar el brillo de su piel, su respiración y
su pulso. Cosas tales como la fuerza del tanden y la duración de la respiración, que no se
pueden encontrar en alguien que este muerto, son necesarias para la observación de las
personas vivas. Un detector de mentiras se basa en el hecho de que alguien suda cuando
miente, pero cuando se coge a alguien por este motivo demuestra que, básicamente, es una
persona honesta; una persona genuinamente malvada no será cogida. Cuando se conoce la
sensibilidad interna uno tiene que ver las cosas de este modo. Por lo tanto, se debe
considerar que todas aquellas personas cuyas mentiras puedan ser detectadas por un
aparato así como honestas. Cualquiera sudará si se siente atado a una máquina porque su
palabra estará puesta en duda, incluso aunque sea completamente inocente. Quien no sude
será un estúpido, loco o radicalmente malo.
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SENSIBILIDAD INTERIOR
(IV)
Por Haruchika Noguchi
Traducción: Luis Crespo
Volviendo a un asunto anteriormente comentado, la escucha y la visión interiores, que son
diferentes del simple escuchar o ver, están en conexión con puntos diferentes de la cabeza
según cada persona, y es necesario que conozcan las estructuras habituales de estas
conexiones.
Por ejemplo, hay personas que al instante hacen una conexión con la comida cuando
escuchan las palabras “Está terriblemente frío, ¿no?” Inmediatamente dicen “Tomemos algo
caliente”. Tales personas tienen invariablemente el hábito de hacer este tipo de asociaciones.
Así pues, a menos que uno observe los cambios de la sensibilidad interna de una persona no
podrá saber si lo que se le dice o hace le provocará una apertura en su esencial individual.
Los asuntos vitales están para poder hacer yuki y conducir al otro, de forma que acepte lo
que se le está diciendo. Los sitios a través de los cuales el cuerpo de alguien puede ser
ajustado no son muchos, como lugares relacionados con su sensibilidad interior, y aquellos
que de normal tienen una conexión fluida habitual con la sensibilidad interior. Estos son los
puntos vitales.
Si uno presiona el primer punto del abdomen a alguien que es sayû–gata, perteneciente al
tipo 3 ó 4, pronto sentirá hambre; y por el simple hecho de presionar este punto, cada parte
del cuerpo de una persona sayû–gata cambiará a mejor. Sin embargo, si se hace esto mismo
con alguien que es jôge-gata, la persona de tipo 1 ó 2 empezará a sentir ansiedad. Y si la
persona en cuestión pertenece al tipo 5, zengo-gata, se volverá irritable; simplemente
presionen el punto sin mover la mano y se irritará. Podemos hablar de “puntos de ajuste”
pero de hecho es la naturaleza de cada cuerpo la que determina que un punto en particular
es vital o no, y es erróneo decir que tal o cual punto son vitales en los cuerpos de todas las
personas. En realidad estos “puntos” dependen de sus propias habilidades [la de los
terapeutas del seitai] y se puede decir que tan sólo existen en la medida que posean la
habilidad de tratarlos cualquiera que sea su estado. Si, por lo tanto, piensan en tales
puntos como lugares concretos del cuerpo estarán sujetos a cometer errores.
Cuando no me explico con detalles muy concretos yo, también, hablo a veces en términos de
ciertas partes del cuerpo. Como consecuencia todos empiezan a aplicar los tratamientos en
consonancia [con mis palabras] Sin embargo, yo no hago esto. Para mí, cualquier punto del
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cuerpo puede ser tratado como un punto vital. Por ejemplo, puedo pensar para mí mismo, “si
toco este punto en concreto de este cuerpo en particular, siento como la influencia se dirigirá
en tal y tal dirección y que la respuesta en esta parte y aquella del cuerpo serán rápidas.”
Con otra persona puede ser que cuando haya comido hasta hartarse tenga una sensación de
contento, y sé que si le trato en forma que el estómago no se le contraiga, se sentirá
relajado; al haber una relación en este hecho de su naturaleza [la del paciente] puedo
emplear cualquier punto vital a fin de conseguir que se sienta relajado.
A veces sucede que una persona se vuelve ansiosa porque su estómago está funcionando
correctamente. Existe también la diarrea por nervios: cuando la ansiedad crece, la
contracción del colon se vuelve más pronunciada, y cuando esta contracción se incrementa
más allá de cierto punto, aparece la diarrea. El otro día, cuando algunos de nosotros
estábamos hablando de la guerra, alguien comentó, “Había escuchado que en los casos de
diarrea por nervios había una conexión entre la cabeza y el colon de forma que en el campo
de batalla pensé que podría comprobar si esto era así, pero cuando empezaron a silbar las
balas de repente me asusté y tuve una diarrea yo mismo, sin tener hueco mental alguno para
poder observar a los demás.”
Si uno provoca una pequeña contracción en el estómago de una persona, en ocasiones
puede ser excesiva y hacer que en la persona surja ansiedad. En otras ocasiones el
estómago puede empezar a funcionar haciendo que la persona se sienta hambrienta al
momento y, cuando imagine alguna comida en particular, relajada; pero si, habiendo
imaginado algún tipo de comida, se da cuenta de que no la hay, de repente se sentirá
privado [de la misma] Hay diferentes tipos de sensibilidad.
Cada una de las sensibilidades de las que he estado hablando están en conexión con la
materia de estímulo y respuesta en el interior del cuerpo. Las respuestas se dan de acuerdo
con lo que se siente esencialmente. Por estímulos no entiendo los que provienen del mundo
exterior; es tan sólo cuando estos son percibidos como estímulos que se convierten en tales.
Estos días, cuando mi nieto pequeño hace algo bien, viene hacia mí con la cabeza
agachada, esperando que le de unas palmaditas sobre ella mientras le digo, “aquí hay un
buen mozo.” Si no le hago caso se palmea la cabeza a sí mismo. Pero si su hermana mayor
le hace lo mismo en vez de ser yo, sale corriendo. El hecho de dar palmadas es el mismo
pero el significado es diferente. Por eso, si se limitan a pensar en el estímulo como algo que
viene del exterior y son negligentes sobre los aspectos internos por los que un estímulo es
recibido como tal, no podrán hacer un buen uso del sôhô.
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SENSIBILIDAD INTERIOR
(V)
Por Haruchika Noguchi
Traducción: Luis Crespo
Hay personas que pertenecen a los tipos 11 y 12. El tipo 11 es hipersensible, el 12 es
insensible. Alguien que siente una anomalía es sensible, pero la persona hipersensible siente
una anormalidad mucho más allá de lo necesario. Tomemos el oído, por ejemplo.
Normalmente podemos escuchar sonidos entre 20 y 20.000 ciclos. Si alguien puede oír un
sonido de 25.000 ciclos se debe a que su sensibilidad se ha intensificado. Pero si alguien es
sensible en exceso a ciertas frecuencias con la gama normal es hipersensible, y en un caso
así hay siempre, como una forma de compensación, una cierta insensibilidad con otras
frecuencias. Si, como consecuencia de ser ciego, el sentido del tacto en las manos de una
persona es especialmente sensible, tenemos un ejemplo de hipersensibilidad. Debido a que
la actividad de una parte del cuerpo se ha vuelto insensible, surge una actividad
compensatoria en otra parte [del mismo] Puede ayudarles a entender lo que ocurre cuando la
sensibilidad de todo el cuerpo no se intensifica y sólo e vuelve hipersensible una parte si
imaginan a alguien que toca el violín yendo a un concierto y quedándose tan sólo, en medio
de la variedad de sonidos creados, con los producidos por los violines. Tal tipo de persona es
extremadamente sensible al tono de los violines y no puede recordar el sonido producido, por
ejemplo, por el gran timbal. A pesar de lo entusiásticamente que toque el cellista, tan sólo
escuchará los violines y ni siquiera se dará cuenta de los sonidos producidos por el resto de
instrumentos. El oído humano percibe de este modo. Alguien que toque la flauta distinguirá
una incluso entre un ruido atronador. Y algunas personas mayores, de otro modo
similares a troncos sordos, cogerán enseguida un comentario en cuanto sea duro y
sobre ellos mismos.
Así, hay quienes se vuelven hipersensibles tomando consciencia de ello y casos en los que
el consciente no se ve implicado; y fisiológicamente puede suceder que haya partes del
cuerpo que estén hipersensibles y otras que no. En este tipo de casos, si una parte del
cuerpo está débil, surge la necesidad de protegerla y como resultado la persona se vuelve
hipersensible. Para compensar las partes embotadas del cuerpo la hipersensibilidad surge en
otras. La hipersensibilidad se puede enredar con aspecto del vivir consciente, en situaciones
tales como las concernientes a ganancias y pérdidas, de alabanzas y regañínas o con el
orgullo, en consecuencia una persona se puede volver hipersensible en el modo en que los
demás le miran o sobre lo que puedan estar cuchicheando a sus espaldas.
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Hay personas que, en un plano físico, pueden tener un oído muy perceptivo pero que no son
capaces de apreciar la música. También están aquellos en quienes la música hace aflorar
asociaciones [mentales] literarias apareciéndoseles en su cabeza todo tipo de imágenes. Las
personas que lloran cuando escuchan la Quinta Sinfonía de Beethoven son casi siempre de
este tipo. Los sonidos por sí mismos, no son agentes casuales que les provocan el lloro.
Sospecho, observando los motivos bajo mi punto de vista, que son personas que pertenecen
al tipo 11 y que, por lo tanto, tienen tendencia hacia la histeria. Por mucho que se analicen
los sonidos, considerándolos sólo como tales, no se podrá hallar agente alguno que
provoque el llanto pero se puede encontrar el motivo en el modo en que los sonidos están
conectados con el cerebro.
Una mujer que conozco decía con lágrimas en los ojos, “La luna ha empezado a menguar.”
Un día le pregunté, “¿se debe quizá a que en una ocasión mordió un pedacito de galleta y su
perfección había sido mancillada?”, me replicó, “no, es tan sólo que mi hijo murió cuando la
luna empezó a menguar.”
Sé de otro caso en el que un hombre llora cuando ve los cerezos en flor. Sé podría dar algún
tipo de explicación en términos de asociaciones literarias si él viese la caída de las flores,
pero este hombre llora incluso cuando los brotes aún no se han abierto totalmente.
Así pues, si se avanza más allá de la sensibilidad fisiológica que se ve en superficie, se verá
que la sensibilidad humana abarca todo tipo de complicadas circunstancias. Por lo tanto, si
uno no es capaz de captar el corazón de cada individuo, uno a uno, no se podrá entender
este tipo de cosas. De hecho, en lo referente a la hipersensibilidad, se será incapaz de
captarla a menos que se examine el contenido de la experiencia de cada individuo.
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SENSIBILIDAD INTERIOR
(VI)
Por Haruchika Noguchi
Traducción: Luis Crespo
No hace mucho, había un chico cuyas capacidades auditivas eran muy superiores a las de la
mayoría de la gente. Ya se tratase de un arroyo en Okutama, el repiqueteo de la lluvia o el
ulular del viento, lo ponía en forma de anotación musical tan pronto como lo escuchaba. Al
volver a casa tocaba al piano lo que había anotado y la impresión del agua corriendo, la lluvia
o el viento eran creados como si estuviesen en ese momento en la habitación. Si escuchaba
el gran tambor de un festival o incluso a alguien hablando, tomaba nota de ello. De este
modo cuando tocaba la reproducción de la voz de alguien, captaba con total precisión el
carácter de la voz de esa persona, hasta el punto que uno podría pensar que estaba allí
hablando. Naturalmente, la gente le consideraba un genio musical. Pero este chico no podía
caminar como consecuencia de haber sufrido la polio. Sus padres me lo trajeron pidiéndome
si le podría hacer caminar de algún modo. Debido a que había tenido experiencia en varios
casos como éste les dije, “si se recupera perderá sus habilidades. En cualquier caso, puede
componer sin necesidad de usar sus piernas y, si quieren que sea músico, sería mejor
dejarle tal cual está.”
“Eso sería muy duro,” me contestaron los padres, “definitivamente queremos que sea capaz
de andar. Incluso si se convierte en una persona corriente.”
Le hice yuki en la cabeza y, gradualmente, empezó a ser capaz de andar, volviéndose
normal su capacidad auditiva. Algunas personas me criticaron por destruir un gran talento
pero yo les contesté,” es mejor confiar la vida a unas piernas que se puedan sostener
firmemente sobre la tierra que a un talento que se desvanece en cuanto una persona se
vuelve sana.”
“Hay un montón de personas que tienen piernas,” me contestó uno de mis interlocutores.
“Muy bien,” le repliqué, “le retornaré a su estado anterior.” Pero me pararon y las cosas se
quedaron como estaban.
Siempre surgirán este tipo de personas con talento, pero una sensibilidad normal y otra que
sienta en exceso como consecuencia de estar hipersensible no coexistirán. Cuando una
persona es clarividente o toca la música genialmente o lo que sea, es como manifestación de
un punto álgido en la forma de trabajar alguna parte específica del cuerpo. Una analogía:
cuando uno pone uno de esos viejos gramófonos con trompa que uno tiene que levantar, se
manifiestan diversos picos de reproducción. Por ejemplo, a cierta frecuencia, el sonido del
violín resaltará repentinamente o lo harán con claridad ciertas notas del piano con un registro
bajo, que son difíciles de obtener en un equipo antiguo. No se puede escuchar todo lo que se
interpretó realmente pero sí sentir estos “picos” en particular. A resultas, uno siente que el
sonido es más variado que el obtenido en los equipos modernos. Los antiguos ingenieros
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sacaban el mejor partido posible a estos “picos”. Del mimo modo, creo, las personas
hipersensibles vivirían mejor si emplearan bien su hipersensibilidad. Por ello no es algo
negativo.
Yendo al lado opuesto, el insensible, también encontramos su lado bueno: es una función
que puede ser protectora. Si se le da una sacudida a ciertos tipos de insectos voladores se
vuelven incapaces de volar. Este es un tipo de animación suspendida. También esta es una
función protectora. Otro ejemplo, hay personas que dicen que dormir sobre una tabla, que
deja el cuerpo insensible, es un modo de estar sano. “No coges siquiera un resfriado,” dicen.
Pero esto se debe a que su cuerpo se ha vuelto insensible. El cuerpo debe ser sensible.
Aún así, la insensibilidad, en virtud de lo que es, puede ser una función protectora. Si una
persona hipersensible se ve afectada por cierto grado de insensibilidad, verá restaurado su
equilibrio. Así, el hipersensible tipo 11 puede transformarse en el insensible tipo 12. El tipo 11
nunca cambia hacia, por ejemplo, el tipo 3 ó 5, pero cuando alguien del tipo 11 se hace
mayor desarrolla características del tipo 12. La razón de esto es que surge la necesidad del
cuerpo de protegerse a través de la insensibilidad.
Suele pasar que alguien que es delgado y nervioso se vuelve más grueso gradualmente y,
con el tiempo, da la impresión de ser más ancho, macilento y robusto. Es una característica
de este tipo de cuerpos que no hay parte alguna especialmente hipersensible y los invade la
insensibilidad. Una vez que esto sucede la capacidad de percibir una anomalía se abotarga
teniendo lugar cambios notables para su caída: la persona se colapsa repentinamente.
En una ocasión alguien con este taiheki vino a quejarse de que tenía un punto de dolor en su
pecho.
“Puesto que siente ese dolor,” le contesté, “no morirá repentinamente. Morirá
simplemente a resultas del proceso natural de envejecimiento. No se va a caer muerto
en la calle. Morirá cómodamente en la cama, así que le doy mis felicitaciones.”
Una vez que escuchó esto se olvidó del dolor en el pecho y, aunque le vi posteriormente en
muchas ocasiones, nunca más habló del dolor en el pecho.
La insensibilidad es la insensibilidad pero es una forma de completar nuestras vidas. Por otra
parte, cuando una persona mayor es excesivamente sensible al calor o al frío es porque esta
sensibilidad ejerce una función de protección de algún punto débil del cuerpo. De modo que
si se examinan con atención diversos aspectos del cuerpo se llegará a la conclusión de que
el mero hecho de observar y corregir la postura no es suficiente. El hacer sensible de nuevo
una parte insensible es echar en saco roto el aspecto protector de esa insensibilidad.
También sucede en ocasiones que una hipersensibilidad está soportando una debilidad. A
menos que se observe a las personas desde un punto de vista diferente al que asume que la
hipersensibilidad y la insensibilidad son malas, no se podrá captar apropiadamente la
esencia de sus sensibilidades interiores. Por estas razones tienen que estar atentos para no
observar el cuerpo tan sólo desde el punto de vista de su apariencia física aunque, claro,
esta [manera de observar] sólo surge tras ser capaz de observar la manifestación corporal
desde este punto de vista “físico.”
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SENSIBILIDAD INTERIOR
(VII)
Por Haruchika Noguchi
Traducción: Luis Crespo
Hagamos ahora alguna observación en la práctica. ¿Puede alguno de ustedes tumbarse
boca abajo y ser nuestro modelo? Gracias ¿Pueden decirme qué observan en nuestro
modelo? Señalar que las ropas yacen junto a él en el suelo, que lleva pantalones negros, que
lleva cinturón o que tiene tantos años son cosas que no tienen nada que ver con nuestro
modo seitai de mirar las cosas. Quizá podría comenzar usted Sr. M.
M:
HN :
HN :
……..
¿Y usted Srta. H?
¿No parece que quizá haya comido en exceso…..?
¿Por qué dice eso?
Su espalda parece un arco. La zona del lado izquierdo a la altura de las vértebras
torácicas séptima, octava y novena, y la zona a la altura de la quinta y sexta parece
más alta de lo normal.
: ¿Algo más? ¿Puede alguien decir algo más? La señorita H ha advertido este
fenómeno en conexión con el estómago.
Está respirando tan sólo hasta la boca del estómago.
Aunque su centro de gravedad está en el lado izquierdo, es ese lado el que está
relajado mientras que el derecho está tenso.
Bien. ¿Y eso que quiere decir? La señorita H se ha dado cuenta de la conexión con
el estómago, el señor M ha advertido la respiración y se ha dado cuenta de que
nuestro modelo está realmente vivo… En lo referente a la respiración nos ha dicho
que está queda a la altura de la boca del estómago. Pero ahora nuestro modelo está
respirando por el bajo abdomen ¿verdad? En tal caso deben fijarse en que la tensión
surge en primer lugar en la boca del estómago, la señorita H no se ha equivocado al
pensar que debía observar el estómago. La observación del Sr. I de que a pesar de
que el centro de gravedad está en el lado izquierdo, la tensión aparece en el derecho
requiere una explicación ulterior. ¿Puede ayudar Sr. F?
Bien, hizo de modelo voluntario impulsivamente y por ello sospecho que debe haber
alguna anomalía en su primera vértebra lumbar.
No se limite a sospechar. Compruébelo palpándole por favor. Siempre deben
comprobar tocando y si les es difícil de averiguar palpando empleen el estabilografo.
La zona de la derecha está rígida.
Y ahora compruebe la segunda vértebra lumbar, por favor. ¿En qué estado está?
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| H: |
| H: |
| HN : |
| M: |
| I: |
| HN : |
| F: |
| HN : |
| F: |
| HN : |
La segunda tiene algo de torsión hacia la izquierda y la parte de la derecha está algo
rígida.
La zona de la derecha de la segunda vértebra lumbar está conectada con el hígado.
Y ahora, ¿qué hay de la posición de la pelvis? ¿Y cuál está más rígida, la cuarta o la
segunda vértebra lumbar?
F:
F:
La cuarta está tensa.
Compruébelo una vez más por favor. [El modelo] acaba de cambiar la posición de su
cabeza y la rigidez alrededor de la segunda vértebra lumbar ha desaparecido, ¿no
es así? Un desajuste en la vértebra cervical se manifiesta en la segunda vértebra
lumbar. Y ahora, ¿podría usted girarse y quedar boca arriba? Por favor comprueben
ahora que se encuentra en esa posición. ¿Qué diferencias hay en comparación
cuando estaba boca abajo?
…….
¿No pueden entender simplemente mirando? Antes de que su cuerpo estuviese
relajado. Ahora está en tensión. Ha surgido la voluntad de hacer algo. El lado
izquierdo está relajado y el derecho está tenso. ¿Qué hay de la pelvis?
…….
Deben observar los movimientos de la mente empezando por el estado de la pelvis y
comprobando su estado mientras la persona permanece de pie. Alguien puede decir,
“Si, haré esto, aquello o lo de más allá”, pero su acción dependerá de sí su parte
inferior está firme o no; si no lo está, la respuesta surgió sin pensarla. Tomen tal
respuesta por buena y el resultado no será el que esperaban. Para saber si la parte
baja de una persona está firme o no tan sólo necesitan observarla mientras hacen un
arreglo floral o haciendo una bola de arroz y tendrán la respuesta. Si no lo hacen,
entonces les será difícil saber si alguien tiene capacidad de recuperarse de algo o
no. En conexión con esto, la observación del Sr. M de que nuestro “modelo” tan sólo
respiraba a la altura de la boca del estómago es una indicación correcta si nos
centramos en la capacidad de recuperación de alguien. Deben empezar por aquí.
Ante todo, ¿La persona está viva o no?, ¿Está respirando o no? Entre los
estudiantes hubo uno que continuó haciendo yuki con resolución a una persona sin
haberse dado cuenta de que estaba muerta. Quizá nunca había visto un cadáver con
anterioridad y por lo tanto no se dio cuenta, pero nunca pude suponer que alguien
pudiera desarrollar tal falta de percepción intuitiva. Aún así, tras este episodio, se
volvió capaz de distinguir entre un cadáver y un ser vivo, y su intuición mejoró
repentinamente, mejorando sus habilidades.
Habiendo comprobado que la persona está respirando, deben entonces ver en
donde está respirando. El chico que está tumbado frente a nosotros está vivo y
ahora se ha dado la vuelta intencionadamente para yacer boca arriba, respirando
desde ese momento hasta la boca del estómago. Cuando estaba boca abajo su
cuerpo estaba relajado, pero desde que se ha dado la vuelta su tensión no ha
desaparecido…, Ah, ahora está desapareciendo, y aún permanece la tensión del
lado izquierdo que se había relajado en primera instancia. La pelvis se ha curvado
hacia abajo y mientras continúe este estado, y el lado derecho de la pelvis esté
abierto hacia el exterior, no desaparecerá la tensión de sus hombros. La tensión se
concentra en una parte de su cuello. Cuando el cuerpo de alguien está en este
estado responderá al sobre algo que requeriría que se
pensase la respuesta antes de darla, y si se le pide que haga algo no moverá ni un
dedo.
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| F: |
| HN : |
| HN : |
| HN : |
| HN : |
SENSIBILIDAD INTERIOR
( VIII )
Por Haruchika Noguchi
Traducción: Luis Crespo
Explicaré las cosas una vez más. Primero, establezcan si la persona a la que están
observando está viva o no. Si está viva, lo siguiente que deberán preguntarse es cómo
es de activa y ver si vive activamente o si está alargando su vida lamentablemente.
Luego deberán saber si duerme o no, que tal come y si se sobre alimenta o no tiene apetito.
Lo siguiente es saber como son sus digestiones, la absorción de nutrientes, las deposiciones
para saber si el conjunto de los procesos metabólicos está funcionando correctamente así
como para saber si no hay problemas con la circulación sanguínea; y sobre la base de estas
preguntas pueden observar como duerme, come y trabaja la persona y preguntarse a
ustedes mismos qué parte del cuerpo se le cansa cuando trabaja.
Si son meticulosos en lo referente al acto de dormir, pueden preguntar si el sueño de la
persona es profundo o ligero, si tiene sueños, y si los recuerda o no, si cae en el sueño con
facilidad o no – hay muchas preguntas. En resumen, se trata de saber como vive la persona.
Está la pregunta de saber donde se localiza lo que pueden denominar como punto central del
movimiento de una persona y, una vez que identifiquen este punto focal de los movimientos
físicos de alguien, sabrán a qué taiheki pertenece. Una vez conozcan su taiheki sabrán que
partes de su cuerpo son las responsables implicadas en la sensibilidad interior de la persona.
El paso siguiente es el penetrar en esa sensibilidad interior, pero uno debe comenzar con los
aspectos externos y me gustaría que pudiesen ser capaces de reconocerlos.
Para saber sobre la calidad del sueño, debe examinar el hueso occipital, es decir, los
músculos de alrededor. Pueden establecer si alguien se despierta una vez y vuelve a dormir,
si salta de la cama tras despertarse, si se despierta soñolientamente o si se nota adormilado
a media jornada, además, podrán decir si alguien se siente soñoliento por no haber dormido
o a pesar de haber dormido bien. Una persona que se siente soñolienta continuamente lo
seguirá estando por mucho que duerma.
Luego está la cuestión de lo que se come. Pueden examinar si una persona quiere comer
más a pesar de tener el estómago lleno – entre aquellos están los que transforman su deseo
sexual en deseo por la comida – y de estos hay muchos; pueden examinar si disfruta de su
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comida, si alguien simplemente muestra los efectos de una sobre alimentación puntual o si
se sobre alimenta continuamente, o bien si sus intestinos funcionan o no correctamente.
Luego deben preguntarse si la persona que yace ante ustedes es una mujer o un hombre.
Paralelamente deben examinar asuntos tales como si sus órganos reproductores están
trabajando adecuadamente o no.
Lo primero es captar el modo de vida de una persona en términos de aspectos externos y
pensar, por ejemplo, que este punto está en tal y tal estado y que por ello su sueño es ligero,
su apetito pobre, etc.
Uno sabe cómo duerme una persona examinando el hueso occipital, la profundidad o la poca
profundidad de su pecho [caja torácica] y la posición de la pelvis.
En lo referente a la comida, deben examinar la posición de la pelvis y la corpulencia de las
piernas, un glotón tiene la pierna derecha gruesa. En conexión con este asunto están la
primera y segunda vértebras lumbares y la quinta y la sexta vértebras torácicas, como
también lo están la séptima vértebra cervical y la segunda vértebra torácica. Si el cuerpo está
rígido en el lado derecho de la segunda y novena vértebras torácicas, surgen las preguntas
sobre si la persona se sobre alimente continuamente y si la sangre está turbia. Si no
reconocen estas cosas tan pronto como examinan a alguien no está bien. Y no está si la
persona se explica y ustedes dicen, “Ah, ya veo.” Deben saberlo antes de que se les ofrezca
explicación alguna. Muchas mujeres que comen en exceso insisten en que nunca hacen eso.
Y los hombres tienden a fanfarronear sobre su capacidad de beber; habiendo tomado tres
botellas o así, dirán que han tomado seis. De modo que, definitivamente, deben examinar las
cosas palpando la segunda y novena vértebras torácicas. Si aplican sôhô a alguien sobre la
base de que es honesto, nunca dice mentiras y que es invariablemente veraz, enredarán las
cosas. Por ello no deben dar ningún crédito a lo que una persona dice o hace como
actos del consciente. A menos que entiendan primero el lenguaje del cuerpo, no serán
capaces de encontrar ninguna respuesta verdadera.
16
Sylvie Dunand
…sistema inmunológico debilitado?
…estrés, insomnio, depresión o ansiedad?
…problemas digestivos o respiratorios?
…alergias?
…dolores musculares, articulares o lumbalgias?
…irregularidades en la menstruación, dolores?
Tel.: 661 049 914
Madrid
¿Conoce usted el
SEITAI?
Seitai,
palabra japonesa que significa “reordenar el cuerpo”.
Terapia manual tradicional que permite la recuperación de la energía y la sensibilización del cuerpo,
ayudando a que éste se adapte rápidamente a los cambios (clima, comida, entorno, trabajo, etc.) y se
defienda de los ataques externos sin medicación y sus efectos secundarios. No existe limite de edad.
En el Seitai…
…se presionan puntos reflejos específicos y áreas generales del cuerpo para estimular el
movimiento energético, liberando bloqueos musculares, articulares y emocionales, restable-
ciendo así el equilibrio general y al sensibilidad corporal y mental.
2
La condición de los tobillos
(forma, temperatura, orientación,
etc.) da mucha información so-
bre el estado de las lumbares y
el aparato reproductor. Cada
dedo del pie esta conectado a
otras partes del cuerpo. Según
las contracciones halladas allí
1
Control de los tres centros ener-
géticos (“tandens”) del abdo-
men. Estos son indicadores de
la condición general del pacien-
te. Después se practica sobre
doce puntos que permiten ajus-
tar el equilibrio, y también sobre
los músculos transversales del
abdomen, que están relaciona-
dos con los músculos abdomina-
les y los lumbares.
6
Cuando el sistema respiratorio esta cansa-
do, naturalmente la postura cambia: los
hombros se inclinan hacia delante, para co-
rregir esto se trabaja sobre dos puntos, las
contracciones van desapareciendo y la pos-
tura se corrige.
7
Hacia el final del tratamiento se verifica
el efecto de todas las técnicas aplicadas
mirando las dos “líneas de cinco puntos”,
cada una de ellas en la cabeza.
se puede definir el estado de las
funciones cerebral, digestiva,
circulatoria y sexual.
El terapeuta verifica la movilidad del cuello y
los omóplatos. Después “lee” toda la columna
3
Las manos sienten la energía
general de la columna antes de
“leer” cada vértebra. Según la
forma, orientación, temperatura,
tocando cada vértebra. Hay tres partes del
cuerpo que trabajan juntas: el occipital, los
omóplatos y la pelvis. Al verificar el estado
de los tres, el terapeuta tiene una idea gene-
ral de las afecciones.
tamaño y las contracciones a una
distancia de unos dos o tres de-
dos de la vértebra se puede defi-
nir el “por qué y cómo” del estado
presente, en términos generales
de salud del paciente.
9
4
Se verifica la movilidad de las
vértebras que delatan un proble-
ma utilizando la respiración del
paciente. Si la vértebra
“responde”, todo esta bien: hay
vida y energía. Si no es así, hay
que aplicar la técnica más ade-
cuada que permita cambiar este
estado.
5
Si aparece una debilidad a nivel de
la zona de los omóplatos y también
de las lumbares o frente a una pel-
vis “caída”; la técnica de
“YOKATSU” permite vitalizar las
cinco lumbares para poder también
tener un efecto sobre las vértebras
que sostienen las costillas (la ener-
gía sube por la columna)
La zona ubicada justo debajo de las claví-
culas esta directamente conectada al apa-
rato respiratorio. Si en este nivel se en-
cuentran contracciones, la energía (ki) per-
mite relajar los pulmones y así obtener una
respiración larga y profunda.
10
De nuevo se observa la movilidad de los
omóplatos y la flexibilidad de las lumbares
para ver el cambio obtenido luego de la
terapia.
| 8 |
SEITAI, CUERPO ARMONIZADO
A lo largo de su historia y de manera
excepcional, la humanidad ha tenido la
suerte de ver nacer a genios entre los
individuos que la componen. El Maestro
NOGUCHI, fundador del Seitai, es uno
de ellos. ¿Quién fue este hombre fuera
de lo común, que supo inspirarse
directamente de los principios de la
Naturaleza y cual es esa llave única que
ofrece el Seitai a los que avanzan al
encuentro de si mismos siguiendo la vía
Haruchika Noguchi, hijo menor de
una familia numerosa y de condición
extremadamente modesta, nació en
1911 en Japón. Ya en su infancia, des-
cubrió sus extraordinarios talentos de
taumaturgo. Los pacientes, mucho más
numerosos de los que el muchacho
podía recibir, pronto comenzaron a acudir
a su puerta atraídos por su reputación.
Sorprendido de poseer tales capacidades,
el joven Noguchi se entrego al profundo
estudio de las diferentes líneas filosóficas
y terapéuticas tradicionales del Extremo
Oriente. Posteriormente, a la luz de su
propia experiencia, y sobre todo gracias
a su extraordinaria sensibilidad y una
aguda percepción de los fenómenos
naturales, Noguchi creo el concepto de
Seitai y abrió su propia escuela. El
termino “Seitai”, literalmente “cuerpo
armonizado”, designa simplemente el
estado de un organismo equilibrado.
En aquella época, los alumnos que
acudían a su Dojo, estudiaban los
mecanismos de la salud y la mejor
manera de corregir los problemas diag-
nosticados. Estaban por tanto capacitados
para tratar enfermos. La manera en que
Noguchi concebía la salud superaba los
marcos habituales de la terapéutica y de la
prevención. Hizo hincapié en el estudio
de las diferentes tendencias o
costumbres corporales y psicológicas
del ser humano (taiheki), y permitió así a
sus alumnos gozar de una comprensión
revolucionaria del proceso de desarrollo
patológico. En manos del Maestro
Noguchi o de sus alumnos, el Ki y los
puntos reflejos del organismo (Katten)
cobraron un nuevo sentido, y este fue el
origen de la excelente reputación que
tienen hoy en día los terapeutas Seitai
en Japón.
El fundador, sin embargo, no estaba
satisfecho con su sistema. Curaba, pero
sus pacientes volvían buscando de
nuevo el alivio que el podía proporcio-
narles. Entonces decidió dar al Seitai
una nueva orientación. Consciente de la
importancia de los movimientos invo-
luntarios (bostezos, estornudos, sobre-
saltos, etc.) en el mantenimiento del
equilibrio fisiológico, y por tanto de la
salud en general, ideo la forma de opti-
mizar este proceso en el cuerpo y llamo a
este fenómeno Katsugen Undo (movi-
miento regenerador). Paralelamente,
resalto el papel primordial del Ki en
todos los aspectos de la vida humana.
Este aspecto del reparto sutil de la energía
v i t a l por todo el organismo que
generaba efectos profundamente bené-
ficos fue llamado Yuki. Partiendo de
estas dos practicas, el Katsugen Undo y
el Yuki, la escuela Seitai enseño como
encargarse uno mismo de su propio
desarrollo y de su propia salud.
El Maestro Noguchi obtuvo entonces
el reconocimiento del gobierno japonés y
el apoyo del Ministerio de la Educación.
Practicas complementarias
A parte de las practicas fundamentales
que son el Katsugen Undo, el Yuki y la
intervención terapéutica llamada
“Seitai Soho”, el Seitai contiene nume-
rosas actividades complementarias que
persiguen el mismo objetivo, es decir
volver a equilibrar el organismo.
Entre ellas, se encuentran los
“Taiso”, un tipo de ejercicios físicos
muy precisos, que actúan en el indivi-
duo en profundidad. Los Taiso están
fundamentados en un extraordinario
conocimiento de los mecanismos de
funcionamiento del organismo humano,
tal como el Maestro Noguchi supo des-
cribirlos.
Tras haber considerado las regiones
corporales donde se encuentran las
principales tensiones que originan el
desequilibrio, se suele elegir un ejercicio
que provocara una contracción intensa
en el punto clave, seguida como siempre
de una relajación repentina.
Respetando así las leyes de la Natu-
raleza, la zona excesivamente contraída
volverá a encontrar su flexibilidad, de
la misma forma que la cuerda de un
arco vuelve a su sitio cuando se ha dis-
parado una flecha.
Una practica regular permite volver a
llevar progresivamente el centro de gra-
vedad a su sitio ideal, eliminando las
contracciones musculares, articulares u
orgánicas y sus correspondencias psico-
lógicas. Por consiguiente, la respiración
se hace espontáneamente más profunda y
la postura se corrige, liberando el
movimiento corporal dejando al Ki cir-
cular libremente por todo el ser.
Seitai, un arte de vivir según las
leyes naturales
La riqueza del Seitai consiste en no
alejarse de este aspecto fundamental: el
respeto a las leyes de la naturaleza, sim-
bolizado entre otras cosas por el ciclo
respiratorio.
La enseñanza del Seitai tiene sentido
dentro del desarrollo integral del ser.
Bajo la apariencia casi de una terapia,
es cierto, la esencia de todas las técnicas
propuestas por el Maestro Noguchi sigue
siendo el cumplimiento de la vida
Detrás de los tratamientos Soho, del
Yuki y del movimiento Katsugen Undo,
hay un solo objetivo: dejar en u n o
mismo un lugar para la Existencia, más
allá de toda consideración personal. El
fundador insistió incansablemente en
El paso a través de la existencia, tal
como la conocemos en nuestra condi-
ción de seres humanos, tiene sentido
solamente en la medida en que nos
esforcemos por dar una expresión plena a
la fuerza vital que nos anima, al Ki.
Esto implica por supuesto un objetivo
de expansión progresiva de la conciencia
y un intercambio permanente con los
demás y con nuestro entorno. En esto,
el Seitai es una Vía verdadera que lleva el
ser hacia su plenitud y, llegado el
momento, le prepara para aceptar la
muerte sin pesares, como el umbral de
una nueva expresión de vida.
“Solo existe el sueno profundo para
aquellos que actúan intensamente, solo
existe una muerte serena y apacible
para aquellos que h a n v i v i d o así”,
declaro Noguchi.
El Maestro Noguchi nos dejo hace
casi un cuarto de siglo.
Conscientes del alcance de las ense-
ñanzas de este genio, sus seguidores se
esfuerzan por transmitir su mensaje de
plenitud, de vida y de salud.
Sylvie Dunand
Terapeuta – Instructora de Seitai
SEITAI
Reordenar el cuerpo,
sensibilizarlo
Terapia manual tradicional
japonesa
Estimula el movimiento del Ki, liberando
bloqueos musculares, articulares y
emocionales
Terapeuta diplomada en Japón
TRATAMIENTOS Y CURSOS
Sylvie Dunand
915 531 971 / 661 049 914
| humana. |
| este tema. |
| del Ki? |
SEITAI
un servicio de elmundo.es Viernes, 04 de Julio de 2003 Actualizado a las 17:20 h
http://www.elmundo.es/elmundosalud/2003/07/04/salud_personal/1057331107.html
SALUD PERSONAL
SEITAI: TÉCNICA JAPONESA
Sensibilidad venida de Oriente
ANGELA BOTO
Sesión de seitai / Diego Sinova
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En los últimos tiempos Occidente esta viviendo la entrada de numerosas técnicas
importadas de Asia cuyo objetivo es proporcionar herramientas para aumentar el
bienestar y la salud. La última en llegar, todavía poco conocida en España, es el seitai.
Este método es una forma sutil e individualizada de recuperar la sensibilidad del cuerpo
y aprender a emplear los recursos propios para mantenerse sano.
Sei significa en japonés devolver el equilibrio o reordenar y tai cuerpo. En seitai, los
protagonistas absolutos son el individuo y su organismo. El único instrumento que
interviene son las manos del especialista que exploran con precisión el cuerpo y se
adaptan a las necesidades particulares de cada persona.
Según explica Sylvie Dunand, especialista e instructora de seitai, a elmundosalud.com,
el seitai se puede emplear en personas de todas las edades tanto como prevención como
para tratar diferentes tipos de trastornos. Sus efectos no siempre son inmediatos,
depende de cada persona. Pero en todos los casos permite recuperar la energía vital. Es
particularmente útil en situaciones de estrés o ansiedad, de fatiga y también en el
insomnio.
Uno de los grandes campos de aplicación de esta técnica es para las lesiones causadas
por algunos deportes. Las personas que practican artes marciales suelen acudir a un
especialista de seitai cuando sufren una mala caída para recuperarse más deprisa.
No hay recetas generales. Dunand asegura que “existen algunas pautas de base para
comenzar la sesión, pero después es cada circunstancia particular la que determina por
dónde continuar”. El especialista se adapta a cada caso en función de lo que percibe de
la persona que tiene delante. Un individuo puede tener suficiente con una sesión y otro
es posible que necesite más tiempo.
Los maestros de esta técnica no hablan de terapia ni de curación, sino de guía.
Consideran que el papel del terapeuta – ellos no usan esta palabra- es secundario. Su
labor consiste en devolver al organismo algo que tiene de forma innata, la capacidad
para adaptarse a los cambios del entorno y recuperar el bienestar general. El modo de
hacerlo es rastrear cada rincón del cuerpo: los meridianos de energía, la posición del
esqueleto, el ritmo de respiración. De este modo, descubren donde están los bloqueos y
con sutiles masajes deshacen ‘los nudos’. Dunand asegura que las vértebras son una
gran fuente de información porque su forma varía cuando existen alteraciones.
Sin embargo, el seitai no termina con la sesión del especialista. Cada individuo recibirá
uno o varios ejercicios sencillos adaptados a sus necesidades que podrá hacer en su
casa. “Se trabaja sobre el conjunto y las personas participan en su salud practicando
ejercicios que les pueden ayudar, por ejemplo, a desarrollar su caja torácica. Aprenden a
reaccionar cuando notan algo en su cuerpo”, explica Sylvie Dunand. Esta es también la
filosofía de sus cursos: enseñar a leer el cuerpo, a interpretarlo y a adaptar los hábitos
corporales a cada circunstancia.
El seitai tiene puntos en común con otras técnicas venidas de Oriente como el shiatsu,
pero va más allá. Su nacimiento es el fruto de una profunda observación de la forma en
la que el cuerpo se adapta al entorno para preservar su existencia como ser vivo. El
instinto de supervivencia, impreso en lo más profundo del ser humano nos hace
reaccionar de forma inmediata y sin intervención de la voluntad ante los
acontecimientos que nos rodean. Sin embargo, el tipo de vida de las sociedades
modernas obliga a mantener un ritmo acelerado que agota muchos de los recursos
naturales de los que disponemos. De modo que la capacidad del organismo para la
defenderse y adaptarse acaba agotándose. El seitai permite sensibilizar de nuevo el
cuerpo para que utilizando sus propios recursos recupere el equilibrio.
Sylvie Dunand se formó durante seis años en una de las escuelas más importante de
Japón. Antes de su llegada a Madrid, hace unos meses, ha practicado la técnica y ha
impartido cursos en diferentes países. Su propia salud está íntimamente ligada a esta
técnica.
La terapeuta padecía asma desde la infancia que la obligaba a depender de los aerosoles
y otros fármacos, pero durante una larga estancia en Corea sufrió un ataque y se quedó
sin medicación. Allí le propusieron que probara con el seitai. Unas cuantas sesiones y
no ha vuelto a padecer esta enfermedad. Lo único que le pidió el maestro que la atendió
como pago de sus servicios fue que aprendiera el método y eso hizo.

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