FLUJOS, ESTADOS DE ÁNIMO Y OTROS ASUNTOS
(I)
Por Haruchika Noguchi
Traducción: Luis Crespo
Hay flujos periódicos dentro del cuerpo. Según estos flujos el cuerpo tiene
épocas en las que reúne sus energías y otras en que las consume. Uno cae
enfermo en la época en que el cuerpo reúne sus energías; se coge peso en la
época en la que el cuerpo las consume. Si uno observa atentamente el cuerpo
percibirá períodos de tensamiento y otros de flojedad, pero en la vida diaria uno
no se da cuenta de estas cosas.
Si miran sus caras en el espejo al levantarse por la mañana, en ocasiones les
parecerá hinchada y otras veces tersa. En un período de marea baja del
cuerpo, la cantidad de comida que tomen, repentinamente, será mayor. Y en un
período de marea alta, cuando su cuerpo está en buen estado, la cantidad de
comida que tomen será menor. El hecho de que una cantidad menor de comida
sea suficiente significa que el funcionamiento del cuerpo es bueno; de modo
análogo, una buena estufa da mucho calor consumiendo poco combustible.
Cuando digo que una persona tiene menos apetito en un período de marea
alta, y más en el de baja, hay personas que insisten en que lo opuesto debe ser
cierto. Dicen esto porque suponen que cuando se tiene más apetito es porque
el estado del cuerpo es bueno. De hecho, es cuando se está en marea baja
cuando aumenta el apetito; cuando el cuerpo está en marea alta se necesita
comer y dormir menos. En lo referente al sueño, no es la cantidad lo que
importa sino la calidad. Si se duerme profundamente tan sólo es necesario
dormir un tiempo corto.
Pueden dormir y dormir mientras el estado del cuerpo es malo y aún así
seguirán estando somnolientos, y pueden comer y comer pero aún así su
cuerpo estará flojo. Lo que hay que hacer es comer poco, dormir poco y vivir
con alegría.
Cuando los flujos corporales se incrementan, el estado del cuerpo es bueno, se
come y duerme menos; pero al mismo tiempo se tiende a regañar más, se tiene
peor genio, se está más irritable y se exageran las cosas. Por otra parte, hay
veces en las que se piensan hacer cosas pero que parecen ser dificultosas o
en las que uno se siente indolente, apilándose las tareas por hacer;
naturalmente, este tipo de cosas sucede cuando el cuerpo está en marea baja.
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Así pues, los flujos corporales marea alta tienen una duración [cíclica] de cuatro
o cinco semanas. Las mujeres tienen un ciclo de ovulación durante al
menstruación y en su caso los flujos ondulatorios están muy claros pero
también los hombres son seres humanos con flujos, aunque no tan obvios
como en el caso d las mujeres. Y tanto los niños como las personas mayores
tienen flujos corporales.
En la juventud, sin embargo, estos flujos son pronunciados. Cuando uno se
vuelve mayor, los cambios entre los períodos de alta y baja se vuelven menos
pronunciados, pero en tanto en cuanto uno es hombre o mujer los flujos son
claros. Los seres humanos viven con una alternancia de períodos de marea
alta y baja y de estar en buen y mal estado corporal.
Nosotros clasificamos los taiheki en conexión con las características
manifestadas durante estos períodos, que se alternan cada pocas semanas,
pero pocos fuera del Seitai Kyõkai le prestan atención a este tipo de cosas.
Las personas que son capaces de enfrentarse a problemas difíciles uno tras
otro, sin parar, creen que esta capacidad será para siempre pero esto no es
necesariamente así e incluso las personas así tienen depresiones. Entre ellos
hay muchas personas que pierden la confianza en sí mismas cuando las cosas
no les van como ellos quisieran dos o tres veces, e incluso aunque su estado
corporal vuelve a ser bueno, sus energías anteriores no vuelven a surgir. Eso
se debe a que no piensan para sí mismos, “Estoy en un período de marea
baja”, y en vez de ello piensan, “Debe ser porque no tengo capacidad alguna”.
Esto es así porque se tiene una idea preconcebida que ha empezado a
funcionar como una idea subconsciente.
En el caso de un chico cuya cabeza funciona sin problemas durante el período
de marea alta, a veces ocurre que sus padres le cogen en uno de marea baja
acusándole de ser bobo u holgazán metiéndole una idea que no puede resistir.
Por otra parte está la persona sin aptitudes que, en un período de marea alta,
se encuentra con que dos o tres cosas le salen bien y se auto convence de que
tiene aptitud; de ahí en adelante mostrará habilidad en una diversidad de
ocasiones. En este caso, este tipo de persona ha empleado bien su convicción,
pero a menos que entienda bien los flujos corporales, la próxima vez que se dé
un batacazo con algún problema que no pueda resolver, perderá su confianza.
Hay muchas personas que obtienen confianza y la pierden, que una vez están
en la cima del mundo y al minuto están abajo del todo; estas son personas que
creen en cosas del tipo: “La actividad de la mente humana es la misma durante
todo el día, no, durante toda la vida”; o, “Una persona inteligente lo es durante
toda la vida”. Estas creencias son falsas. Cualquier niño sabe que ciertos
comportamientos no conllevarán una regañina si su madre está de buen
humor, pero que sí la tendrán si está de malas. Y no sólo los niños saben esto:
también lo saben los maridos. Si una mujer está de buen humor y su marido
llega tarde a casa tras haber tomado unas copas, ella le dará la bienvenida;
pero hay ocasiones en las que ella no está de buen humor. “Sólo está amable
el día de la paga, ¿verdad?” le pregunté a un hombre, “No, eso es lo extraño”,
me contestó. Los que responden así a esta pregunta no entienden que los
flujos corporales se reflejan en la mente.
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FLUJOS, ESTADOS DE ÁNIMO Y OTROS ASUNTOS
(II)
Por Haruchika Noguchi
Traducción: Luis Crespo
Alguien que contiene sus ganas de orinar o que tiene dificultades en orinar, se
irritará por nada y con frecuencia se mostrará agrio con la gente a su alrededor.
Esto se debe a que no se deshace de algo de lo que debería deshacerse,
desarrollando así un cierto tipo de auto toxemia [estado resultante de la
distribución por el riego sanguíneo de sustancias venenosas] y de nervios
crispados. La persona cuyo sistema urinario no funciona bien es terca e
irascible, no puede decidir por sí misma un curso de actuación que deba
considerar mentalmente, y se opone ciegamente a cualquier cosa; pero es
débil al enfrentarse a una impresión fuerte y no sabe como tratarla. Hay
muchas personas que repiten este tipo de comportamiento con tanta frecuencia
que se vuelve parte de su personalidad.
Cuando conducen un coche mientras retienen las ganas de orinar,
inconscientemente pisan más el pedal del acelerador y corren más. Si alguien
les adelanta, le hacen lo mismo casi como un acto reflejo. No importa cuantos
coches adelanten, su sensación de tener prisa no desaparecerá. Es por ello
que los principales causantes de los accidentes de tráfico son personas que
sienten que tienen prisa. Cualquiera que conduzca habrá conducido alguna vez
reteniendo la orina. La irritabilidad y la precipitación son las características de
alguien que retiene su orina mientras conduce.
¿Qué sucede si alguien dificulta su orina constantemente, como si esta
dificultad fuese algún tipo de enfermedad? Deberá vivir como si siempre
estuviera conteniendo su orina. Ve las acciones de los demás como si las
hiciesen continuamente a paso de tortuga, y pierde el temperamento y grita. En
todo lo que hace hay un apremio constante. Entonces la familia y las personas
que le rodean decidirán que este es el tipo de personalidad o carácter que
posee, mientras que [en realidad] nuestra aproximación debería empezar por
preguntar si afirmaciones como las siguientes son ciertas o no: “¿No se debe a
que le es difícil orinar?”, “¿Orina con dos chorrillos miserables en vez de uno
espléndido?”, “¿Quizá es por que nunca mea en condiciones?”, “¿Nota que
tiene ganas de soltar un montón de líquido y sale disparado hacia el lavabo
para apenas hacer aguas?” Cuando a tal tipo de persona le hago una de estas
preguntas, casi siempre resulta que tiene tendencias de estos tipos. La propia
persona llega a asumir esta tendencia corporal como su propio carácter, y cree
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que es el tipo de persona que se enfada fácilmente o que es terco. Si este tipo
de impresión de uno mismo se toma de forma torpe, suele ocurrir que uno se
llega a convencer de que uno es esencialmente como es la impresión que tiene
de sí mismo. Uno cambia su propio carácter de acuerdo con tal convicción; se
produce un cambio fisiológico a partir de tal concepción de uno mismo.
Al criar a los niños, por lo tanto, no deben sacar una conclusión unilateral y
declarar, “¡Eres un niño con carácter difícil!” o “¡Eres una pequeña desgracia!”,
cuando el niño está malhumorado o inusualmente apenado. En cambio,
primero deben pensar de forma que se pregunten cual es el estado corporal del
niño. Lo peor de todo es dejar impreso algo en la mente del niño, como cuando
se le dice a un niño que está constantemente inquieto, y que no estudia como
debería, que es perezoso. No es que sea perezoso por que lo desee, sino que
no puede reunir sus energías para concentrarse. Está claro que los adultos,
también, tienen períodos de marea baja como estos. Pueden intentar hacer que
un chico se vuelva activo aprovechando ese momento [de baja] y decirle que
es perezoso, que es vago o tonto, pero el estado fisiológico del cuerpo no
puede ser controlado por la voluntad. Un padre puede intentar encontrar la
forma en que su hijo se vuelva activo y el niño también puede hacer un
esfuerzo, pero cuando el niño se de cuenta de que no puede concentrarse, no
es sorprendente que llegue a creer que realmente es tonto o vago. En la
enseñanza subconsciente que hacemos, consideramos el problema del cuerpo,
sus ondulaciones y, en particular, su fortaleza – es decir, la fuerza que está
oculta en el cuerpo y no la fuerza física manifestada por el cuerpo.
La fuerza que está oculta en el cuerpo es algo interesante. Por ejemplo, alguien
puede decir, “Soñé que estaba subiendo vertiginosamente por el aire”. Las
personas tienen este tipo de sueños cuando tiene lugar la sublimación cerebral
del deseo sexual – es decir, cuando el deseo sexual es sublimado en la
cabeza. Otras personas sueñan que saltan al agua. Si la persona que sueña
esto es una mujer, representa su demanda de quedar embarazada. Los
jóvenes suelen tener sueños en los que saltan al mar, a un río o que vuelan. No
hay nada extraordinario en que los jóvenes tengan estos sueños, pero se dan
incluso entre los que tienen sesenta o setenta años. Se debe a que tienen un
exceso de energía. Cuando se alcanzan los setenta años no es necesario tener
tal exceso de energía pero todo el mundo la tiene. Incluso a la edad de noventa
años, tanto hombres como mujeres tienen este exceso. Pero las mujeres son
las más fuertes.
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FLUJOS, ESTADOS DE ÁNIMO Y OTROS ASUNTOS
(III)
Por Haruchika Noguchi
Traducción: Luis Crespo
La energía oculta de la que hemos estado hablando, influencia la sensibilidad
de diferentes formas. Cuando hay exceso de energía, la persona adquiere un
carácter de un pronto muy vivo y está bulliciosa incansablemente. Esto sucede
porque la respiración es más rápida cuando hay un exceso de energía. Cuando
una persona en ese estado habla, lo hace con velocidad. Por ello al hablar con
alguien pueden saber inmediatamente si su energía es excesiva o no. En un
caso extremo, una persona incluso escupirá algo de saliva al hablar y, en un
caso aún más extremo, pensará que ha dicho algo cuando en realidad no lo ha
hecho y romperá a llorar repentinamente o perderá los nervios; mientras se
comporte de este modo piensa que las personas de alrededor le entenderán. A
medida que la energía se vuelve excesiva, las tendencias de este tipo crecen
en la persona. De nuevo, en lo concerniente a las travesuras de los niños,
estos se pasan de la raya cuando la energía en ellos es excesiva. Si se
suprime esta energía, se comprime la fuerza oculta del cuerpo e, incluso
aunque el propio niño no quiera ser travieso, cae en la travesura e, incluso
aunque no tenga intención alguna de rebelarse, en su corazón surgen deseos
de rebelión.
Una anormalidad fisiológica es una cuestión en que la concentración y
dispersión de la energía no están equilibradas siendo la raíz de sentimientos de
insatisfacción. Cuando los canales por medio de los cuales se da salida a la
energía están bloqueados, surge la necesidad de dar rienda suelta a esta. Es
esta una necesidad fisiológica debida al desequilibrio entre la concentración y
dispersión de la energía. Por eso un niño se volverá ruidoso tras decírsele,
“Tenemos un invitado así que no hagas jaleo”. O cuando se le dice, “No te
subas al alféizar de la ventana que es peligroso”, él replica “Soy Superman” e
inmediatamente se sube al alféizar. Cuanto más le regaña la madre, más
interés tiene él en subirse al alféizar. Pregúntenle a la madre de ese niño si le
ha regañado y resultará que su niño hace lo que hace justo después de haber
sido regañado. Así pues se trata de una respuesta como reacción. Mientras
esta rebelión sea consciente habrá forma de tratarla, pero este tipo de
respuesta no es consciente: surge del hecho de que la exteriorización
fisiológica de esta energía ha sido bloqueada.
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Esto sucede tanto con los adultos como con los niños. Todos los presentes se
han sentido irritados o insatisfechos sin motivo. Si le señalan al alguien en tal
estado su estado anímico les dirá, “Es porque hoy hace mal tiempo” o “No me
dejó comprar lo que quería”. Si alguien está descontento por este motivo,
entonces todo el mundo bajo el cielo debe estarlo, y puede no ser el caso por lo
que ustedes estén descontentos. De hecho, la persona que dice este tipo de
cosas no entiende en absoluto la razón de su descontento. La raíz de tal
descontento reside en el cuerpo, y el factor principal en este descontento del
cuerpo está en el problema de la concentración y dispersión de la energía; y
este problema se manifiesta en las ganas de comer, en el deseo sexual, el
deseo de actuar [de hacer algo] y en el deseo de que los demás nos vean bien.
También está funcionando continuamente el instinto de preservación de las
especies en el inconsciente.
Los seres humanos son seres sociales y por eso todo el mundo desea ser bien
visto y reconocido por los demás, tratando también de hacer valer su propia
existencia. Estas necesidades son extremadamente fuertes. Por eso hay
mujeres que se quejan demasiado de sus maridos incluso aunque no tengan
motivos reales para hacerlo. Y aunque nadie les escuche, hay hombres que no
hacen más que fanfarronear de sí mismos. Hay otros que dicen que no hay
nadie desde el comienzo de los tiempos que haya sufrido como lo hacen ellos
con su enfermedad, buscando simpatías activamente. Las personas hacen tal
tipo de cosas por que les aparece la necesidad de que la atención se concentre
en ellos, y quieren ser reconocidos, quieren que se les mime. Cuando surge la
necesidad de dar salida a la energía, las personas quieren afirmarse y
exhibirse.
He practicado un sistema curativo durante mucho tiempo ya y en la mitad de
los casos en que me vienen quejándose de que están enfermas, sus
desordenes desaparecen simplemente como resultado de deshacerles la
insatisfacción de sus interiores; esto es algo que he aprendido con la
experiencia. La influencia de la insatisfacción que deriva de suprimir las
energías ocultas del cuerpo es tan grande como eso. Pero deben darse cuenta
que este tipo de asunto siempre está trabajando en la persona a un nivel
inconsciente, por lo que una vez el cuerpo adquiere cierto estado, cualquier
cosa se puede convertir en motivo de insatisfacción.
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FLUJOS, ESTADOS DE ÁNIMO Y OTROS ASUNTOS
(IV)
Por Haruchika Noguchi
Traducción: Luis Crespo
Incluso el hecho de que las arrugas de la cara sean más numerosas puede ser
motivo de insatisfacción. No hace mucho, alguien me preguntó, “¿Porqué las
arrugas siguen apareciendo tan sólo en mi cara?”, Cuando le pregunté,
“Perdone, pero ¿qué edad tiene?” Ella, sin el menor atisbo de duda, respondió,
“setenta y nueve”. Desde el punto de vista de otra persona, parece bastante
natural que alguien que haya llegado a los setenta y nueve años pueda tener
arrugas en la cara, pero esta mujer, aunque tenía esa edad, no veía motivo
alguno para tenerlas. Le señalé, “Las personas que han pasado más infortunios
en la vida tienen muchas más arrugas. Esas arrugas señalan lo mucho que ha
tenido que luchar durante su vida, así que es hora de que viva tan en paz con
las cosas como pueda”. Tras decirle esto, su humor mejoró y no se volvió a
preocupar de sus arrugas. Se debió a que se habían reconocido las dificultades
por las que había pasado y el hecho de que haber tenido infortunios son parte
de la autoridad de una persona mayor. Una vez que ella creyó que sus arrugas
eran restos de los sufrimientos pasados, nunca más le preocuparon y su deseo
de encontrar un joven apuesto para casarse desaparecieron.
¡Esto no es broma! Incluso a la edad de noventa años, las personas tienen este
deseo. Ustedes se están riendo porque ninguno ha llegado a los cien años.
Incluso tras llegar a los cien años o más, uno no quiere morirse, tiene deseos
sexuales y tiene apetito. Estas cosas siguen creciendo, aunque sean diluidas.
Por lo tanto, cuando los sufrimientos por los que ha pasado una persona han
sido reconocidos y ella, o él, está finalmente en una posición que le permite
mostrar los signos de esos sufrimientos, la persona se siente afirmada como
resultado. Desde entonces, la anciana de la que les hablaba ha estado
orgullosa de sus arrugas y poco tiempo después fui regañado por ella por la
falta de arrugas en mi cara. “Me queda mucho hasta tener su edad”, le repliqué.
“Si sufro en los próximos veinte años, puedo tener tantas arrugas como usted”.
Ella quedó satisfecha con esto; no importa cuan ancianos puedan ser los seres
humanos, los causas para las insatisfacciones son infinitas.
El otro día me preguntaron, “¿Es posible eliminar estas manchas de piel
descolorida de mi cara?”. Miré la cara de la mujer, pero no pude ver un sola
mancha de piel descolorida. “¿Dónde están?”, le pregunté. “Aquí hay uno”, me
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dijo señalando con su dedo, hasta que finalmente fui capaz de ver algo. Ella
estaba convencida de que los demás examinaban su cara con tanto
detenimiento como ella lo hacia cuando se miraba al espejo. Pero si alguien la
hubiese mirado tan sólo hubiera pensado que tenía un rostro más, y nunca se
habría dado cuenta de esas manchas. La situación parece estrambótica si
consideran lo que provoca la preocupación por estas manchas; tan sólo le
importan a la propia persona en quien provocan insatisfacción.
Me he dado cuenta de que cuando los seres humanos dejan de tener semillas
de insatisfacción emplean como semilla incluso la mancha más mínima en la
piel de su cara. He llegado a la conclusión de que tal comportamiento se debe
a que una persona como la del ejemplo no tiene semilla o sufrimiento alguno
salvo alguno de este tipo. Y – contrariamente a lo que cabría esperar – he
decidido denominar a las personas que no pueden dejar de tener sufrimientos
de este tipo como “personas que no tienen sufrimientos”. Mediante el
reconocimiento del tipo de persona que se preocupa por las manchas en su
cara como alguien que no tiene padecimientos, hago cultivable el terreno en
barbecho del espíritu.
Existe un exceso de energía en el cuerpo, como se demuestra en el ejemplo de
quien es capaz de trasladar objetos muy pesados en caso de incendio de una
casa. Todo el mundo posee normalmente una fuerza física similar a esta
“energía de emergencia”. Debido a esta energía, los jóvenes en quienes hay un
exceso de energía encuentran divertido algo que no lo es en absoluto. Es de
muy mala educación reírse de alguien que está llorando o que se ha caído,
pero los jóvenes dirán que era muy graciosa la forma en que cayó y se reirán
por ello. Todos hemos visto este tipo de situaciones; también los jóvenes lloran
sin razón real alguna. Si le preguntan a un niño porque está llorando puede
resultar que los hace por cualquier motivo totalmente trivial, como el haber roto
la punta del lápiz de alguien.
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FLUJOS, ESTADOS DE ÁNIMO Y OTROS ASUNTOS
(V)
Por Haruchika Noguchi
Traducción: Luis Crespo
Cuando alguien muere, todo el mundo llora [en grupo] Todo lo que nace muere.
De hecho, los seres humanos viven a fin de morir. Vivir un día es morir un día.
Estar viviendo es estar muriendo. ¿Porqué es triste que una vida tenga que
llegar a su fin? El dirigir el tiempo que uno tiene de vida hacia el futuro – en eso
consiste la vida. Si se dirige hacia el presente o hacia el pasado, uno ya está
muerto. Por eso quien permanece con la cabeza durante una hora, sin pensar
en el futuro, está muerto durante una hora, mientras que alguien que ha estado
pensando en el futuro durante una hora, ha vivido esa hora. Por lo tanto, en
tanto en cuanto uno está llorando por una persona muerta, está viviendo, pero
si tan sólo llora por que otros lo hacen, está muerto. Y si uno llora con la
intención de permitir que los demás vean que está llorando, uno está incluso
más muerto.
Debido a que hay muerte hay vida. Si vivir en este mundo significase que uno
no podría morir, esto sería tristísimo, y vivir no tendría el más mínimo interés.
Más aún, puede ser porque olvidamos que estamos muriendo minuto a minuto,
hora a hora, por lo que podemos vivir libres de cuidados. En el cuerpo hay una
salida continua de energía tal como la que he descrito, y esto nos conduce
hacia la muerte. La muerte no existe tan sólo en el momento de morir.
En un funeral al que acudí una mujer estaba llorando y movía su cabeza
mientras gemía, asumí que debía ser la esposa del fallecido pero no, su mujer
estaba muy atareada en su cocina. “Ahora que su marido está muerto”, le
pregunté, “¿qué sensación es más fuerte en usted: la de alivio o de pena?”
“Una sensación de liberación”, me contestó sin dudarlo.
Y está el caso del primer presidente de esta Asociación, el Sr. Fukuhara.
Cuando pasaba un poco de los setenta años, su mujer murió y en ese
momento me comentó, “Finalmente estoy libre tras cincuenta años
encadenado. Hoy es el mejor día de mi vida”. Pensé que decía esto para
ocultar sus verdaderos sentimientos, pero no era así. El hecho fue que desde
ese día se volvió animado. Y no fue del todo sorprendente. Cuando fui a su
casa por primera vez, la persona que tenía mucho trabajo en la cocina era el
Sr. Fukuhara. Cuando me vio, se sintió azorado. “Hago esto porque mi esposa
se siente algo indispuesta”, me dijo mientras cocinaba pescado. Pero mientras
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estaba con la tarea, una voz desde el interior de la casa dijo: “¡Si charlas no lo
tendrás hecho a tiempo!” Me pregunté quién no lo tendría a tiempo y, por ello,
le pregunté a su mujer. “¡Para mi cena!” dijo ella rotundamente. Bueno, cuando
uno ha estado esclavizado por alguien hasta ese punto, es normal que tenga
una sensación de liberación. El número de personas que experimentan una
sensación de liberación cuando muere su esposa es mayor de lo que pueden
suponer.
También hubo un caso en que murió un hombre. Su mujer le dijo al cadáver:
“Nos has dejado un montón de problemas muriéndote ahora tan de repente.
¿Qué haremos los que nos hemos quedado?” Y gimió dramáticamente. El
hombre había muerto sin llegar a terminar lo que quería hacer, y uno debe
llorar por esto; y puesto que lo que deseaba hacer sólo se había realizado en
parte probablemente su mujer habría consolado su espíritu diciéndole algo
parecido a, “Haré todo lo que pueda para terminar lo que empezaste”. En
cambio ella se lamentaba en voz alta. “Todos estos niños, ¿cómo van a
sobrevivir?” El hombre era un antiguo amigo mío y yo había a su funeral para
consolar su espíritu, pero su mujer destruyó cualquier posibilidad de que yo
pudiera hacerlo. Al censurar a su marido muerto ella estaba intentando ganarse
la simpatía para sí misma. Empleaba el momento para engalanarse. Cuando la
energía es excesiva uno emplea incluso este tipo de situaciones para
engalanarse.
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FLUJOS, ESTADOS DE ÁNIMO Y OTROS ASUNTOS
(VI)
Por Haruchika Noguchi
Traducción: Luis Crespo
Llorar cuando alguien muere es una cosa, pero cuando uno llora o se enfada
por algo como la desaparición de otra persona, entonces tenemos que decir
que hay un exceso de energía. Cuanto más exceso de energía tiene alguien,
más violentas son las emociones en su vida, más intensos son los sentimientos
de amor y odio. De modo que si intenta vivir como un asceta, llegará a vivir tan
sólo con los sentimientos de amor y odio. Pero si la pregunta es si esta
violencia en los sentimientos es una parte esencial en el carácter de alguien, la
respuesta es que no. Es un desorden fisiológico debido a que el cuerpo no es
capaz de mantener un equilibrio energético y es un síntoma de que hay un
exceso de energía. Por lo tanto no es bueno intentar que un a persona deje de
comportarse de tal forma regañándola. Cuando un niño está en ese estado no
hay que seguir diciéndole que se está comportando de forma vulgar o
vergonzante. Regañar, propiamente, es conducir a alguien, pero debido a que
los padres hacen que el niño se comporte de inmediato en la forma que se lo
dicen, el niño hace lo que se le dice, antes de que haya absorbido las palabras
de la regañína, tan sólo porque las miradas de sus padres y la regañína son
furiosas; no actúa por voluntad propia y por ello no obra por que haya
entendido. Regañar no es un acto para conseguir que un niño haga algo al
instante; en vez de ello, deben tomar tiempo en observar que ha ido
desarrollándose en el corazón del niño y hablarle de forma que lo que le digan
tenga significado para él cuando le comience el siguiente ciclo periódico de
ondulaciones corporales.
Por ello, si se limitan a dejar al niño con la idea de que su comportamiento es
vulgar o vergonzoso, cuando empiece en él un nuevo ciclo periódico, esta idea
surgirá como una resistencia en su espíritu y la expulsión fisiológica de la
energía tomará otra forma. Por eso, si permiten que el niño desarrolle la
convicción de que está mal reírse de alguien que se cae, dejará de hacerlo. Sin
embargo, la gente intenta forzar las convicciones sobre esto o aquello en el
niño, sin tener en cuenta su estado corporal, forzándole a hacer lo que se le
dice pero es importante considerar que el niño que obedece al instante una
orden es porque carece de espíritu de independencia o porque está
sobrecogido por el miedo. La razón principal por la que un niño se vuelve así
radica en que los padres están impacientes por ver el efecto de su regañína al
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momento. El punto más importante es que es una equivocación es que es u
error forzar las cosas en un niño sin tener en cuenta su estado corporal.
Naturalmente, las travesuras de los niños también tienen ondulaciones. Para
los padres, debido a que están acostumbrados al comportamiento de sus hijos
les cuesta ver estas ondulaciones cuando las travesuras continúan de modo
inconexo, pero cuando estas van más allá de lo normal, cualquiera puede
reconocer estas ondulaciones. Durante una época el niño el niño estará
absorto con su travesura y luego se cansará de ella. Observen detenidamente
a un niño y verán que el nivel de travesura alcanza un máximo y una vez
pasado este, su actividad decrece, disminuyendo su nivel de concentración.
Cuando esto sucede la expulsión de la energía se ha completado y el niño está
listo para sosegarse. Si le dan una regañína cuando ha entrado en este estado,
el niño dejará de hacer al instante lo que estuviera haciendo. Una vez que el
niño ha dejado de hacer la travesura como resultado de haberle regañado en
ese estado, será capaz de dejar de hacer lo que estuviese haciendo,
independientemente del estado de sus ondulaciones corporales. Puesto que
este modo sincronizado de aplicar una regañína es la forma de mantener la
autoridad de la misma, espero que la empleen.
Por lo tanto, no deben aplicar una regañína justo cuando empieza la travesura.
Si en ese momento actúan de forma intransigente haciendo que el niño desista,
parará como resultado, pero esta forma de hacer las cosas son la base de la
resistencia a la regañína. Por eso, primero dejen que el niño haga lo que quiera
y, tan sólo una vez que su espíritu empieza a decaer, podrán hacerle parar. No
estoy diciendo lo que suelen escuchar: “Hay que dejar que el niño haga lo que
quiera y finalmente parará, por lo que no hay necesidad de regañar”. Si se
regaña del modo en que lo digo, meterán en la cabeza del niño la idea de que
debe parar su travesura cuando se le dice. Si no le dicen que pare cuando él ya
está pensando en parar, le quedará una sensación de frustración. De nuevo, si
a un niño se le ha consentido hacer una travesura hasta que pare por sí mismo,
la repetirá. Si permiten que el niño siga con la travesura hasta que parezca que
el quiere parar y entonces – poniendo una expresión que sugiera que apenas
se acaba de dar cuenta de lo que él estaba haciendo – le regañan y le hacen
parar, la próxima vez el niño estará totalmente abierto a escuchar, y aceptar,
una regañína, independientemente de cómo estén sus ondulaciones
corporales.
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FLUJOS, ESTADOS DE ÁNIMO Y OTROS ASUNTOS
(VII)
Por Haruchika Noguchi
Traducción: Luis Crespo
Hoy se me ha hecho una pregunta en relación con un niño que rompe platos.
En su caso, es su forma de evacuar su energía. Tiene mucho exceso de
energía. Al haber encontrado placer en una ocasión rompiendo un plato ha
continuado – sin quererlo conscientemente – rompiendo otros. Cuando
aumenta la energía, ya sea en un niño o una criada, la persona tendrá algún
leve percance y romperá un plato. Estoy acostumbrado a este tipo de cosas y
por eso me digo a mí mismo, “Tienen exceso de energía y por eso ella, antes
de que pase mucho tiempo, romperá una taza de té”. Y suele pasar que la
persona en cuestión rompe la taza de té a lo largo de ese mismo día. A la
persona que se le cae y rompe una taza de té [cree hacerlo] por accidente,
pero desde el punto de vista de alguien como yo, que sé de las ondulaciones
corporales, no es un accidente en absoluto. En lo referente a este tipo de rotura
de objetos, hay ocasiones en las que se rompen cosas por placer y otras en las
que son manifestaciones de una rebelión ante algo o ante alguien. Pero en
cualquier caso el resultado tiene forma de “pequeño accidente”.
El caso de la persona [una mujer] que me hizo la siguiente pregunta es algo
diferente. La pregunta dice: “Tanto mis manos como mis pies son terriblemente
torpes, y suelo dejar caer y rompo platos en la cocina. Y suele suceder que una
vez dentro de casa me doy cuenta de tener puestos los zapatos que yo estaba
seguro haberme quitado en la entrada de la casa. O una puerta que yo
pensaba abierta, no estarlo más que parcialmente y por ello choco con ella. Por
favor, dígame que debo hacer en mi vida diaria”.
Claramente, el estado del sistema locomotor de esta persona no funciona como
debería. En la dimensión vertical es normal, pero en la horizontal carece de
fuerza. Digamos que una persona como esta trata salir de la trayectoria de un
coche: por más que intente salirse de la misma no podrá hacerlo plenamente y
será rozada por el coche. Podemos explicar esto de la siguiente forma: la
torpeza está en conexión con el hecho de que la primera vértebra lumbar está
hacia fuera, cuando está así, el grado de movilidad de las extremidades –
piernas y brazos – está limitado. Sospecho que en este caso existe una
anormalidad en la vértebra En lo que ella escribe, admite bastante
objetivamente que tanto sus manos como los pies están torpes. En tal caso, la
persona espera, mediante la propia aceptación de esa realidad, conseguir la
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comprensión de los demás hacia su falta de confianza o de los fallos que el
movimiento de su cuerpo provoca. No se puede negar que subyace
inconscientemente tal demanda. Incluso si el problema se debe a la edad,
sospecho que esta forma de mover el cuerpo es la de los jôge–gatâ, en
quienes la energía oculta se sublima en la cabeza; más concretamente, es la
propia del tipo 1. Cuando surge este tipo de problema es bueno ajustar la
primera vértebra lumbar. O, antes de ir a dormir, pueden respirar por la
columna hasta la parte baja del abdomen. Háganlo tres veces. Es importante
no fijarse cada vez en la torpeza de las manos y pies y no pensar en términos
de corregir la misma.
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FLUJOS, ESTADOS DE ÁNIMO Y OTROS ASUNTOS
(VIII)
Por Haruchika Noguchi
Traducción: Luis Crespo
Aquí tenemos la siguiente pregunta: “Soy un ama de casa de cincuenta y
cuatro años. Incluso aunque disfruto estando con las personas que conozco,
me preocupo por mis aptitudes, mi apariencia me hace parecer mucho mayor
de mi edad y tengo muchas arrugas por lo que me gustaría librarme de mis
sentimientos de inferioridad. ¿Qué debo hacer?”
En un caso como este, lo mejor es que uno se aplique cierta autosugestión
justo antes de dormir y sin fijar ninguna atención a las palabras “Ça passe, ça
pasee”, si uno consigue mejorar con esto no hay ninguna diferencia con decirse
a uno mismo “Estoy mejorando, estoy mejorando”. Pero esto no es para evitar
la fijación a unas palabras. De nuevo, cuando uno se dice a sí mismo tales
frases antes de caer dormido, la somnolencia, contrariamente a lo deseado,
desaparece. Un método efectivo es irse a la cama tras decirse, “Estaré lleno de
vida mañana” o “Todo el día de mañana será disfrutable”; también a los padres
les será beneficioso decirle este tipo de cosas a sus niños.
En el caso de esta mujer, aunque nos dice que tiene un sentimiento de
inferioridad con respecto a sus aptitudes y apariencia, en lo referente a esta
última, el problema no está en que tenga la nariz desviada o de un tamaño
diferente al de otras personas, sino que en realidad el problema es tan sutil que
es difícil de apreciar. En cuanto a porqué una cara puede aparecer bella o fea
se debe a la forma en que la cara se mueve, es decir, el equilibrio de la cara en
sus movimientos.
Cuando ven pequeñas instantáneas de actrices del pasado todas parecen muy
bellas. Ayer, sin embargo, vi una película de Sofía Loren. A primera vista su
boca parecía tan grande como la de un caníbal y uno podría pensar que le
daría un mordisco si se acercaba demasiado. Pensé que su cara estaba muy
lejos de ser bonita. Pero cuando se observaba su cara en movimiento, ésta era
bella.
Hace algún tiempo, una persona tuvo su primer encuentro con su presunta
novia, pero se suspendieron los siguientes encuentros por que desde el lado de
la familia del novio se dijo que la cara de ella era fea cuando sonreía. Aun
cuando la cara de esta joven era atractiva cuando mantenía una expresión de
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timidez en su rostro, su cara realmente tenía una expresión extraña cuando
sonreía. Se debía a que tenía la cabeza hueca. Los movimientos de su cara
eran una manifestación de su corazón y puesto que había algo tosco en el
mismo, su cara aparecía extraña cuando sonreía. Pienso que la belleza es una
forma surgida del movimiento y este es una manifestación del corazón.
Hasta que no son totalmente maduros, los seres humanos viven con la cara
que tienen al nacer. Cuando uno alcanza la edad de veinte, treinta o cuarenta
años, el modo en que ha cultivado su corazón se vuelve un factor [decisivo] Es
decir, el que la cara de una persona parezca atractiva o no surge en gran parte
como reflejo de su corazón.
Por eso hay muchos casos de personas que tienen una cara anodina en su
juventud y se vuelven atractivos con la edad. Entre las personas que conozco,
hay muchas así. Personas que no atraían nada en su juventud repentinamente
se vuelven atractivas al hacerse mayores. Por ello, cualidades tales como la
aptitud y la apariencia son cosas que cambian según usen sus corazones, y las
caras de las personas obsesionadas con intentar conseguir ser atractivas se
vuelven, contrariamente, anodinas. Por ello, la consecuencia de pensar tan
sólo en uno mismo, asegurándose de conseguir tan sólo lo que le permita vivir
cómodamente es volverse desagradable. Debido a que los actos de tal tipo de
persona se vuelven desagradables, no hay equivocación alguna al afirmar que
su forma de vivir es errónea.
Si suponen que cualidades tales como la apariencia y la aptitud nos son dadas
con el nacimiento, están limitados por esta forma de ver la vida; la auténtica
forma de ver la vida está en pensar que la fuente de tales cualidades reside en
el modo en que empleen sus corazones, y en que ustedes mismos crean su
apariencia. Después de los veinte años la responsabilidad de su apariencia
recae en ustedes. Si están descontentos por su apariencia tras alcanzar la
edad en la que aparecen las arrugas, deben considerar que su corazón es
pobre y que ustedes mismos han hecho su cara poco atractiva. El que intenten
parecer atractivos (-as) pintándose la cara no logrará que lo parezcan tan sólo
conseguirán dirigir la atención hacia sus habilidades, o ausencia de las
mismas, con las barras de labios o los lápices, permaneciendo su aspecto real
inalterado. Al pintar su cara lo único que conseguirán será satisfacerse a sí
mismos a la vez que se están engañando. La persona que hace está pregunta
debería aprender algo sobre la educación del subconsciente, volviéndose
conocedora de los movimientos del corazón humano y siendo amable con los
demás y luego, pienso, se volvería atractiva sin darse cuenta de ello. Creo que
debería buscar un modo de cultivar positivamente su propio corazón.
Había un hombre de treinta seis años de edad que quería casarse y buscaba a
una mujer que no tuviese defectos. “Usted busca a alguien perfecto”, le dije.
“¿Pero hay alguien perfecto en este mundo? Cuando su cuerpo está ebrio de
un exceso de energía una cicatriz de viruelas parece una mancha bella y
cualquiera parece bello. Una vez pasada esa etapa, todos parecen tener fallos.
Pero mire a las cosas sin prejuicios y no habrá persona sin fallos; por eso
buscar a alguien sin fallos no difiere de buscar un monstruo; y puesto que
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desea casarse con un monstruo, no encuentra pareja alguna. Después de todo
usted no es un monstruo.”
Por eso, si alguien busca a alguien sin fallos, también él o ella será un
monstruo. En el caso de los seres humanos, todo el mundo tiene, al menos,
algunas cosas buenas.
Cuando alguien se ha trabajado [espiritualmente] a sí mismo, sus ojos se
vuelven bellos. Pero en tanto en cuanto uno tiene una sensación de
inferioridad, la boca permanece caída. Pueden reconocer si alguien tiene un
sentimiento de inferioridad o no observando la velocidad con la que cierra la
boca. A fin de curar tal cosa, uno debe abrir su boca al máximo. No basta con
que la abra, sino que debe valerse de sus dedos para abrirla tanto como le sea
posible. Si se hace, la boca se vuelve más pequeña y desaparece la flojedad.
La efectividad de este sistema para hacer desaparecer el complejo de
inferioridad es mayor de lo que pueden suponer. Una vez lo intenten la
efectividad será obvia.
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FLUJOS, ESTADOS DE ÁNIMO Y OTROS ASUNTOS
(IX)
Por Haruchika Noguchi
Traducción: Luis Crespo
Hay una pregunta más difícil:
“Quiero preguntar sobre la conexión entre el seitai sôhô y la percepción
extrasensorial, el inconsciente y la percepción extrasensorial y [la relación de]
los sueños con el inconsciente. Durante un sueño se me decía que mis ojos
estaban mal, tras ello empecé a acudir al Seitai Kyõkai y, tras ello, empezaron
a sucederme todo tipo de cosas extrañas. Por ejemplo, después de que el Sr.
Noguchi me dijese, “Está por llegar un cambio para mejor”, empezó a
despertarme por la mañana la voz de un hombre que me decía qué día tendría
lugar ese cambio. Y después de volver a dormirme parecía que alguien me
pinchase pudiendo captar la figura velada de una silueta masculina. ¿Este tipo
de hechos tienen algo que ver con el inconsciente?”
Esta persona es extremadamente sensitiva y el funcionamiento de su
inconsciente es mayor que el de su estado consciente. Normalmente este tipo
de hechos surgen cuando uno unifica su consciente y consigue cesar su
actividad. Pero en ocasiones hay personas que tienen desde el principio un
estado corporal tal que les ocurren este tipo de cosas. Son las personas que
tienen un cuerpo especialmente primitivo [salvaje] o personas en las que
quedan restos de fiereza en sus corazones. Jesucristo, Buda y otros se
entrenaron a sí mismos en la soledad y provocando lo que pueden describir
como fiereza del corazón o de la vida, pero hay personas que concentran su
fiereza sin haber tenido que entrenarse de tal forma. Hay personas en las que
las cosas que sienten en el inconsciente se conectan inmediatamente con el
consciente.
Yo mismo, también, soy sensible a este respecto. Una vez soñé que ponía a
uno de mis hijos bajo una pesada lámpara suspendida del techo y que la
lámpara se caía. A la mañana siguiente subí las escaleras y examiné la
lámpara, cerciorándome de que no había nada mal pero por la tarde, de
repente, me sentí ansioso y moví la cama del niño. Quince minutos más tarde
se cayó la lámpara. El inconsciente tiene este tipo de poderes. Debido a que
los seres humanos tienen poderes como este, se han inventado la radio y la
televisión; las cosas que están genuinamente más allá de los poderes humanos
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no pueden imaginarse. Por el simple hecho de que los seres humanos son
capaces de imaginar pueden llevar a cabo lo que imaginan.
Cuando se aplica seitai sôhô, las obstrucciones innecesarias del cuerpo
desaparecen, surge una aparición de la parte más primitiva de la vida y la
tendencia de la que he estado hablando se vuelve más fuerte. Hay personas
quienes tras katsugen undô han obtenido poderes de una percepción
extrasensorial o similar. Pero también ha habido casos de personas que han
perdido tales poderes como resultado de poner sus cuerpos en orden al
practicarlo.
Hace algunos años había un joven violinista al que se consideraba un genio.
Fuese lo que fuese que oyese lo podía reproducir en su violín
instantáneamente. Sus padres estaban inmensamente orgullosos y le llamaban
el “Beethoven Japonés”, pero como consecuencia de una parálisis infantil, este
chico era incapaz de andar. Una vez se curó y fue capaz de volver a caminar
se volvió un chico normal. Sus padres, furiosos, me dijeron, “Se ha destruido su
genialidad”; pero cuando alguien ha puesto en orden su cuerpo pierde este tipo
de poderes. Por eso sospecho que cuando el cuerpo de la persona que
pregunta esté un poco más equilibrado perderá esa habilidad.
Hoy, el rumbo de mi charla no ha sido rectilíneo y me temo que hay sido difícil
de seguir pero el punto básico es que hay ondulaciones tanto en el cuerpo
como en la mente. A menos que guíen su actividad por la comprensión y
seguimiento de estas ondulaciones, tan sólo conseguirán producir un exceso
de resistencia y una insatisfacción sin motivos.
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Sylvie Dunand
…sistema inmunológico debilitado?
…estrés, insomnio, depresión o ansiedad?
…problemas digestivos o respiratorios?
…alergias?
…dolores musculares, articulares o lumbalgias?
…irregularidades en la menstruación, dolores?
Tel.: 661 049 914
Madrid
¿Conoce usted el
SEITAI?
Seitai,
palabra japonesa que significa “reordenar el cuerpo”.
Terapia manual tradicional que permite la recuperación de la energía y la sensibilización del cuerpo,
ayudando a que éste se adapte rápidamente a los cambios (clima, comida, entorno, trabajo, etc.) y se
defienda de los ataques externos sin medicación y sus efectos secundarios. No existe limite de edad.
En el Seitai…
…se presionan puntos reflejos específicos y áreas generales del cuerpo para estimular el
movimiento energético, liberando bloqueos musculares, articulares y emocionales, restable-
ciendo así el equilibrio general y al sensibilidad corporal y mental.
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La condición de los tobillos
(forma, temperatura, orientación,
etc.) da mucha información so-
bre el estado de las lumbares y
el aparato reproductor. Cada
dedo del pie esta conectado a
otras partes del cuerpo. Según
las contracciones halladas allí
1
Control de los tres centros ener-
géticos (“tandens”) del abdo-
men. Estos son indicadores de
la condición general del pacien-
te. Después se practica sobre
doce puntos que permiten ajus-
tar el equilibrio, y también sobre
los músculos transversales del
abdomen, que están relaciona-
dos con los músculos abdomina-
les y los lumbares.
6
Cuando el sistema respiratorio esta cansa-
do, naturalmente la postura cambia: los
hombros se inclinan hacia delante, para co-
rregir esto se trabaja sobre dos puntos, las
contracciones van desapareciendo y la pos-
tura se corrige.
7
Hacia el final del tratamiento se verifica
el efecto de todas las técnicas aplicadas
mirando las dos “líneas de cinco puntos”,
cada una de ellas en la cabeza.
se puede definir el estado de las
funciones cerebral, digestiva,
circulatoria y sexual.
El terapeuta verifica la movilidad del cuello y
los omóplatos. Después “lee” toda la columna
3
Las manos sienten la energía
general de la columna antes de
“leer” cada vértebra. Según la
forma, orientación, temperatura,
tocando cada vértebra. Hay tres partes del
cuerpo que trabajan juntas: el occipital, los
omóplatos y la pelvis. Al verificar el estado
de los tres, el terapeuta tiene una idea gene-
ral de las afecciones.
tamaño y las contracciones a una
distancia de unos dos o tres de-
dos de la vértebra se puede defi-
nir el “por qué y cómo” del estado
presente, en términos generales
de salud del paciente.
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4
Se verifica la movilidad de las
vértebras que delatan un proble-
ma utilizando la respiración del
paciente. Si la vértebra
“responde”, todo esta bien: hay
vida y energía. Si no es así, hay
que aplicar la técnica más ade-
cuada que permita cambiar este
estado.
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Si aparece una debilidad a nivel de
la zona de los omóplatos y también
de las lumbares o frente a una pel-
vis “caída”; la técnica de
“YOKATSU” permite vitalizar las
cinco lumbares para poder también
tener un efecto sobre las vértebras
que sostienen las costillas (la ener-
gía sube por la columna)
La zona ubicada justo debajo de las claví-
culas esta directamente conectada al apa-
rato respiratorio. Si en este nivel se en-
cuentran contracciones, la energía (ki) per-
mite relajar los pulmones y así obtener una
respiración larga y profunda.
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De nuevo se observa la movilidad de los
omóplatos y la flexibilidad de las lumbares
para ver el cambio obtenido luego de la
terapia.
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SEITAI, CUERPO ARMONIZADO
A lo largo de su historia y de manera
excepcional, la humanidad ha tenido la
suerte de ver nacer a genios entre los
individuos que la componen. El Maestro
NOGUCHI, fundador del Seitai, es uno
de ellos. ¿Quién fue este hombre fuera
de lo común, que supo inspirarse
directamente de los principios de la
Naturaleza y cual es esa llave única que
ofrece el Seitai a los que avanzan al
encuentro de si mismos siguiendo la vía
Haruchika Noguchi, hijo menor de
una familia numerosa y de condición
extremadamente modesta, nació en
1911 en Japón. Ya en su infancia, des-
cubrió sus extraordinarios talentos de
taumaturgo. Los pacientes, mucho más
numerosos de los que el muchacho
podía recibir, pronto comenzaron a acudir
a su puerta atraídos por su reputación.
Sorprendido de poseer tales capacidades,
el joven Noguchi se entrego al profundo
estudio de las diferentes líneas filosóficas
y terapéuticas tradicionales del Extremo
Oriente. Posteriormente, a la luz de su
propia experiencia, y sobre todo gracias
a su extraordinaria sensibilidad y una
aguda percepción de los fenómenos
naturales, Noguchi creo el concepto de
Seitai y abrió su propia escuela. El
termino “Seitai”, literalmente “cuerpo
armonizado”, designa simplemente el
estado de un organismo equilibrado.
En aquella época, los alumnos que
acudían a su Dojo, estudiaban los
mecanismos de la salud y la mejor
manera de corregir los problemas diag-
nosticados. Estaban por tanto capacitados
para tratar enfermos. La manera en que
Noguchi concebía la salud superaba los
marcos habituales de la terapéutica y de la
prevención. Hizo hincapié en el estudio
de las diferentes tendencias o
costumbres corporales y psicológicas
del ser humano (taiheki), y permitió así a
sus alumnos gozar de una comprensión
revolucionaria del proceso de desarrollo
patológico. En manos del Maestro
Noguchi o de sus alumnos, el Ki y los
puntos reflejos del organismo (Katten)
cobraron un nuevo sentido, y este fue el
origen de la excelente reputación que
tienen hoy en día los terapeutas Seitai
en Japón.
El fundador, sin embargo, no estaba
satisfecho con su sistema. Curaba, pero
sus pacientes volvían buscando de
nuevo el alivio que el podía proporcio-
narles. Entonces decidió dar al Seitai
una nueva orientación. Consciente de la
importancia de los movimientos invo-
luntarios (bostezos, estornudos, sobre-
saltos, etc.) en el mantenimiento del
equilibrio fisiológico, y por tanto de la
salud en general, ideo la forma de opti-
mizar este proceso en el cuerpo y llamo a
este fenómeno Katsugen Undo (movi-
miento regenerador). Paralelamente,
resalto el papel primordial del Ki en
todos los aspectos de la vida humana.
Este aspecto del reparto sutil de la energía
v i t a l por todo el organismo que
generaba efectos profundamente bené-
ficos fue llamado Yuki. Partiendo de
estas dos practicas, el Katsugen Undo y
el Yuki, la escuela Seitai enseño como
encargarse uno mismo de su propio
desarrollo y de su propia salud.
El Maestro Noguchi obtuvo entonces
el reconocimiento del gobierno japonés y
el apoyo del Ministerio de la Educación.
Practicas complementarias
A parte de las practicas fundamentales
que son el Katsugen Undo, el Yuki y la
intervención terapéutica llamada
“Seitai Soho”, el Seitai contiene nume-
rosas actividades complementarias que
persiguen el mismo objetivo, es decir
volver a equilibrar el organismo.
Entre ellas, se encuentran los
“Taiso”, un tipo de ejercicios físicos
muy precisos, que actúan en el indivi-
duo en profundidad. Los Taiso están
fundamentados en un extraordinario
conocimiento de los mecanismos de
funcionamiento del organismo humano,
tal como el Maestro Noguchi supo des-
cribirlos.
Tras haber considerado las regiones
corporales donde se encuentran las
principales tensiones que originan el
desequilibrio, se suele elegir un ejercicio
que provocara una contracción intensa
en el punto clave, seguida como siempre
de una relajación repentina.
Respetando así las leyes de la Natu-
raleza, la zona excesivamente contraída
volverá a encontrar su flexibilidad, de
la misma forma que la cuerda de un
arco vuelve a su sitio cuando se ha dis-
parado una flecha.
Una practica regular permite volver a
llevar progresivamente el centro de gra-
vedad a su sitio ideal, eliminando las
contracciones musculares, articulares u
orgánicas y sus correspondencias psico-
lógicas. Por consiguiente, la respiración
se hace espontáneamente más profunda y
la postura se corrige, liberando el
movimiento corporal dejando al Ki cir-
cular libremente por todo el ser.
Seitai, un arte de vivir según las
leyes naturales
La riqueza del Seitai consiste en no
alejarse de este aspecto fundamental: el
respeto a las leyes de la naturaleza, sim-
bolizado entre otras cosas por el ciclo
respiratorio.
La enseñanza del Seitai tiene sentido
dentro del desarrollo integral del ser.
Bajo la apariencia casi de una terapia,
es cierto, la esencia de todas las técnicas
propuestas por el Maestro Noguchi sigue
siendo el cumplimiento de la vida
Detrás de los tratamientos Soho, del
Yuki y del movimiento Katsugen Undo,
hay un solo objetivo: dejar en u n o
mismo un lugar para la Existencia, más
allá de toda consideración personal. El
fundador insistió incansablemente en
El paso a través de la existencia, tal
como la conocemos en nuestra condi-
ción de seres humanos, tiene sentido
solamente en la medida en que nos
esforcemos por dar una expresión plena a
la fuerza vital que nos anima, al Ki.
Esto implica por supuesto un objetivo
de expansión progresiva de la conciencia
y un intercambio permanente con los
demás y con nuestro entorno. En esto,
el Seitai es una Vía verdadera que lleva el
ser hacia su plenitud y, llegado el
momento, le prepara para aceptar la
muerte sin pesares, como el umbral de
una nueva expresión de vida.
“Solo existe el sueno profundo para
aquellos que actúan intensamente, solo
existe una muerte serena y apacible
para aquellos que h a n v i v i d o así”,
declaro Noguchi.
El Maestro Noguchi nos dejo hace
casi un cuarto de siglo.
Conscientes del alcance de las ense-
ñanzas de este genio, sus seguidores se
esfuerzan por transmitir su mensaje de
plenitud, de vida y de salud.
Sylvie Dunand
Terapeuta – Instructora de Seitai
SEITAI
Reordenar el cuerpo,
sensibilizarlo
Terapia manual tradicional
japonesa
Estimula el movimiento del Ki, liberando
bloqueos musculares, articulares y
emocionales
Terapeuta diplomada en Japón
TRATAMIENTOS Y CURSOS
Sylvie Dunand
915 531 971 / 661 049 914
| humana. |
| este tema. |
| del Ki? |
SEITAI
un servicio de elmundo.es Viernes, 04 de Julio de 2003 Actualizado a las 17:20 h
http://www.elmundo.es/elmundosalud/2003/07/04/salud_personal/1057331107.html
SALUD PERSONAL
SEITAI: TÉCNICA JAPONESA
Sensibilidad venida de Oriente
ANGELA BOTO
Sesión de seitai / Diego Sinova
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En los últimos tiempos Occidente esta viviendo la entrada de numerosas técnicas
importadas de Asia cuyo objetivo es proporcionar herramientas para aumentar el
bienestar y la salud. La última en llegar, todavía poco conocida en España, es el seitai.
Este método es una forma sutil e individualizada de recuperar la sensibilidad del cuerpo
y aprender a emplear los recursos propios para mantenerse sano.
Sei significa en japonés devolver el equilibrio o reordenar y tai cuerpo. En seitai, los
protagonistas absolutos son el individuo y su organismo. El único instrumento que
interviene son las manos del especialista que exploran con precisión el cuerpo y se
adaptan a las necesidades particulares de cada persona.
Según explica Sylvie Dunand, especialista e instructora de seitai, a elmundosalud.com,
el seitai se puede emplear en personas de todas las edades tanto como prevención como
para tratar diferentes tipos de trastornos. Sus efectos no siempre son inmediatos,
depende de cada persona. Pero en todos los casos permite recuperar la energía vital. Es
particularmente útil en situaciones de estrés o ansiedad, de fatiga y también en el
insomnio.
Uno de los grandes campos de aplicación de esta técnica es para las lesiones causadas
por algunos deportes. Las personas que practican artes marciales suelen acudir a un
especialista de seitai cuando sufren una mala caída para recuperarse más deprisa.
No hay recetas generales. Dunand asegura que “existen algunas pautas de base para
comenzar la sesión, pero después es cada circunstancia particular la que determina por
dónde continuar”. El especialista se adapta a cada caso en función de lo que percibe de
la persona que tiene delante. Un individuo puede tener suficiente con una sesión y otro
es posible que necesite más tiempo.
Los maestros de esta técnica no hablan de terapia ni de curación, sino de guía.
Consideran que el papel del terapeuta – ellos no usan esta palabra- es secundario. Su
labor consiste en devolver al organismo algo que tiene de forma innata, la capacidad
para adaptarse a los cambios del entorno y recuperar el bienestar general. El modo de
hacerlo es rastrear cada rincón del cuerpo: los meridianos de energía, la posición del
esqueleto, el ritmo de respiración. De este modo, descubren donde están los bloqueos y
con sutiles masajes deshacen ‘los nudos’. Dunand asegura que las vértebras son una
gran fuente de información porque su forma varía cuando existen alteraciones.
Sin embargo, el seitai no termina con la sesión del especialista. Cada individuo recibirá
uno o varios ejercicios sencillos adaptados a sus necesidades que podrá hacer en su
casa. “Se trabaja sobre el conjunto y las personas participan en su salud practicando
ejercicios que les pueden ayudar, por ejemplo, a desarrollar su caja torácica. Aprenden a
reaccionar cuando notan algo en su cuerpo”, explica Sylvie Dunand. Esta es también la
filosofía de sus cursos: enseñar a leer el cuerpo, a interpretarlo y a adaptar los hábitos
corporales a cada circunstancia.
El seitai tiene puntos en común con otras técnicas venidas de Oriente como el shiatsu,
pero va más allá. Su nacimiento es el fruto de una profunda observación de la forma en
la que el cuerpo se adapta al entorno para preservar su existencia como ser vivo. El
instinto de supervivencia, impreso en lo más profundo del ser humano nos hace
reaccionar de forma inmediata y sin intervención de la voluntad ante los
acontecimientos que nos rodean. Sin embargo, el tipo de vida de las sociedades
modernas obliga a mantener un ritmo acelerado que agota muchos de los recursos
naturales de los que disponemos. De modo que la capacidad del organismo para la
defenderse y adaptarse acaba agotándose. El seitai permite sensibilizar de nuevo el
cuerpo para que utilizando sus propios recursos recupere el equilibrio.
Sylvie Dunand se formó durante seis años en una de las escuelas más importante de
Japón. Antes de su llegada a Madrid, hace unos meses, ha practicado la técnica y ha
impartido cursos en diferentes países. Su propia salud está íntimamente ligada a esta
técnica.
La terapeuta padecía asma desde la infancia que la obligaba a depender de los aerosoles
y otros fármacos, pero durante una larga estancia en Corea sufrió un ataque y se quedó
sin medicación. Allí le propusieron que probara con el seitai. Unas cuantas sesiones y
no ha vuelto a padecer esta enfermedad. Lo único que le pidió el maestro que la atendió
como pago de sus servicios fue que aprendiera el método y eso hizo. Más información
sobre seitai en seitaiho(en inglés) y sobre sesiones y cursos en Madrid:
sylduna@terra.es ó 91637 34 80.
http://www.seitaiho.com/ (Ingles)
http://www.imoto-seitai.com/e/book.htm (Libros sobre Seitai en japonés)
http://seitaiho.net/seitaiho/fr1.htm
http://www.webzinemaker.com/seitaiho/

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